Crónica | Primera visita de Fraga tras las elecciones El presidente de la Xunta fue rápido y eficaz; cumplió estrictamente el guión, saldó con un saludo las protestas que le despidieron y se dejó ver, con poca floritura, al lado de Juncal
18 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?a estricta puntualidad y los recorridos maratonianos forman parte de la personalidad del presidente de la Xunta. Ayer, en Ferrol, Manuel Fraga se ciñó totalmente al guión previsto. No dejó ni un solo hueco a la improvisación. La visita tenía su morbo. El líder popular aterrizaba en una ciudad con una alcaldía reconquistada por su partido. Fraga se dejó ver, en todo momento, al lado de Juan Juncal, el nuevo regidor, aunque no hubo florituras ni grandes gestos de efusividad. El otro Juan (Fernández) se mantuvo en un discreto segundo plano durante todo el acto. Muchos ojos buscaron el gesto cómplice entre el ex conselleiro y el presidente de la Xunta, pero prefirieron guardárselo, quizá, para mejores ocasiones. Manuel Fraga cumplió una vez más el ritual. Llegó, vio e inauguró. Sin más. Pronunció el discurso de rigor e hizo un fugaz (muy fugaz) recorrido por la nueva sede de la Escola Oficial de Idiomas. Cuando bajó del coche oficial se encontró con una sonora protesta. Abucheos, gritos de Nunca Máis y demandas de los trabajadores de Izar Fene. Cuando volvió a subir al automóvil, más de lo mismo. Fraga zanjó dedicándole un rápido saludo a los movilizados. Y listo. A los pocos minutos, la protesta se iba dispersando en la calle Real. Dentro de la nueva Escola de Idiomas, invitados y nuevos concejales del PP compartían los brindis de su primera inauguración. A algún que otro edil debutante, todo hay que decirlo, se le notaba inquieto, como buscando el lugar exacto para no estar ni de más ni de menos. Cosas de la política que se van pasando con los meses. Los dos alcaldes que ha tenido Ferrol en los últimos siete días, Juan Juncal y Xaime Bello, charlaban de forma distendida, aperitivo en mano, con el conselleiro Celso Currás. Y es que la cosa oficial ya se había acabado y la realidad se imponía. Ferrol cuenta con un moderno edificio para la docencia de lenguas que, en metafóricas palabras del propio Fraga, servirá para combatir la «maldición de Babel». Regidor y ex regidor se encontraron frente a frente en un proyecto que el primero (Bello) inició y el segundo (Juncal) culminó de la mano de la Xunta.