DIQUE DE ABRIGO | O |
28 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CONECTAR CANELIÑAS como se debe -con una autovía en condiciones y un tren moderno- es probablemente la infraestructura más importante que necesita a medio plazo Ferrolterra. Sin duda, la próxima asignatura pendiente en cuanto se acabe a final de año la autopista A-9. Pero hasta ahora los planes del Gobierno son mucho más cicateros. Como decía La Voz ayer, que en esta esquina de España el ministerio de Cascos tenga previsto hacer un macropuerto al que se llegue por una carreterita es para reír y reír, o para llorar y llorar. Por fortuna, se trata todavía tan sólo de un proyecto. Es un estudio que durante dos meses está expuesto para que se presenten alegaciones. Y, tras la denuncia realizada por este periódico, es seguro que al ministerio le va a caer una lluvia de protestas. Empezando por los propios usuarios: los transportistas, consignatarios y empresas que confían en generar riqueza y puestos de trabajo gracias al puerto exterior. Pero esta situación debe servir también para pasar un primer test a nuestros políticos. Todavía afónicos muchos de ellos de tanto prometer durante la campaña, tienen de repente ante sí un primer tema de esos que suponen un golpe tan fuerte para la comarca que sólo pensarlo avergüenza. El gobierno local saliente dice que ya ha puesto a trabajar a sus técnicos para presentar una enmienda a la totalidad y exigir el doble de ancho para esa carretera. Pero será la corporación entrante quien tenga que llevar a término este pulso. Nos encontramos en el umbral de un ciclo económico positivo para esta comarca, y no permitiremos que un ministerio miope constriña nuestro desarrollo con una carreterita-embudo para 3.000 camiones diarios.