El modelo de izquierda que no caló

FERROL

Hace apenas dos años las encuestas situaban a Bello como el segundo alcalde mejor valorado de Galicia, pero en ese tiempo algo cambió; Ferrol deja paso a la derecha.

26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los partidos de izquierda, especialmente el BNG y el PSOE, buscan explicaciones a lo que sucedió el 25-M. Las encontrarán después de una semana de reflexión y otras de contrición. ¿Qué ha ocurrido para que Ferrol opte, una vez más, por cambiar su rumbo ideológico y se decante por fuerzas conservadoras? 1.-La comunicación con los ciudadanos para vender el modelo de ciudad. Es, reconocen distintos representantes nacionalistas, el gran problema de los últimos cuatro años para la entente de progreso. Se han colocado los cimientos de una nueva ciudad y cualquier mala gestión habría podido acallarse con lo que se avecinaba: auditorio, conservatorio, puerto exterior, teatro Jofre, rehabilitación, polígono industrial, autopista... El gobierno local no supo sacar tajada y vender esos proyectos ante una ciudadanía escéptica. «Teremos que aprender para vindeiras eleccións», advierten en el BNG local. El proyecto nacionalista era, señalan, por más de cuatro años. Y así se han encontrado con que en las municipales no había apenas obra alguna acabada que ofrecer a la ciudadanía. 2.-La crisis del PSOE en la recta final Sea por el efecto Zapatero , el efecto Prestige o el efecto Irak , lo cierto es que en Ferrol el PSOE no se ha valido de ninguno de ellos. Al contrario, se queda en cotas como no se recordaban. ¿Causas? La crisis interna de finales de año que terminó por complicar la gobernabilidad de Ferrol y que la oposición aprovechó como su último cartucho de una interminable precampaña. Por asimilación, dicen algunos frentistas, el castigo recayó también en el BNG. 3.-La decepción de antiguos votantes que se decantaron por otros partidos. El BNG, dicen muchos de los optaron por apoyarles en 1999, no ha cumplido con las expectativas. Era la primera oportunidad en que se confiaba el gobierno de la ciudad a los nacionalistas y la coalición que formaron con el PSOE sólo revirtió positivamente en Galicia para los segundos. A muchos votantes de izquierda les chirriaron actitudes y comportamientos impropios de una fuerza que sí logró ilusionar en otras localidades. El Bloque logró, sí, cambiar la estatua de Franco de ubicación, un golpe de efecto que el propio Bello ya anticipó en su día que «non repercutirá nas eleccións». Y así ha sido. 4.-La dispersión del voto progresista. Causa última cuando, después de cuatro años, se vuelve a las urnas. Irrumpe en escena Bonifacio Borreiros y su partido, ACF, se va sin concejal alguno pero con una resta de votos cercana a los 2.000. Es decir, casi con un concejal menos. Esas papeletas habrían acabado en otro partido progresista, aunque Borreiros descartaba ayer esa incidencia. BNG y PSOE sabían de ese posible mordisco y por eso se hartaron de pedir el «voto útil» durante la campaña.