Se amontonan los volúmenes en la alameda ferrolana, compran, venden, huele a tinta, a páginas; un respiro, en fin, a la cultura en mitad de la contienda electoral
10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Una docena de libreros se reparten en catorce casetas en una suerte de filas equivalentes en el Cantón de Molins y con un objetivo en común: difundir la palabra, la de los libros, de todo tipo, en varios idiomas. Ayer arrancó la Feira do Libro, la decimoquinta edición, con una muestra de lo más representativo del mercado y con algunas sorpresas a poco que se mire en las filas de atrás de los estantes. La fiesta de los libros en el corazón de A Magdalena se extenderá siete días más, un prólogo de excepción para celebrar el Día das Letras comprando alguno de los ejemplares que se exponen, y con 10% de descuento. Hay desde clásicos hasta últimos superventas, en gallego, castellano y portugués, principalmente. Y representación de las grandes editoriales gallegas y las casas del libro de la comunidad, los que al final del día organizan en común un sorteo de ejemplares entre aquellos que optaron por salir de la alameda ferrolana con un libro bajo el brazo. También cómics y literatura infantil para incitar a los chavales a que cambien la consola por las letras. Para alentarles un poco más esta mañana (13.00 horas) Ana Carreira, cuentacuentos, narrará Moito conto . Y para los que quieran comprar pero también salir con conocimientos prácticos de librero, Manuel Gómez organiza (18.00 horas) un taller de encuadernación. Todo ello bajo una carpa por la que pasaron el Real Coro Toxos e Froles y el escritor Juan Farias, el pregonero que dio el pistolezado de salida con una proclama en favor de la cultura. Feria del libro.