«¿Dónde queréis que vendamos?»

FERROL

Los trabajadores de la cofradía acataron a regañadientes las órdenes para retirar el producto de la plaza de abastos; ruido de fondo de quejas, discusiones y preguntas

06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ue una subasta breve y sin final feliz. Se acabó antes de tiempo. La negociación vía móvil que el patrón mayor, Bernardo Bastida, mantuvo con responsables de Pesca no sirvió de nada. Hubo que retirar las cajas de pescado antes de que se adjudicasen la totalidad de los lotes. Letanía de preguntas en la puerta posterior del mercado de A Magdalena: «¿Tenemos que parar?; ¿Podemos seguir?; ¿Pero no es una pena tener que recoger todo esto? ¿Dónde queréis que vendamos?» Los marineros lanzaban sus airadas interrogantes a los agentes de Inspección Pesqueira. La respuesta era evidente. Había orden de frenar la puja. El encargado de subastar los lotes cargaba de nuevo el pescado en el camión mascullando, a regañadientes, entre cabreado y resignado. Una fina película de sudor le cubría la frente, a pesar del frío mañanero. Le faltó tiempo para poner sobre la mesa el sentir generalizado: «Que hagan una lonja en Ferrol y se dejen de historias, que estamos perdiendo mucho dinero». Desde el banquillo Hubo alguna que otra bronca y mucha discusión, pero sin elevadas dosis de tensión. Los agentes de Inspección Marítima tuvieron que insistir más bien poco para que se retirasen las cajas de fresco. La Policía Autonómica ni siquiera llegó a meter baza, lo vieron todo desde el banquillo, sin tener que mojarse en ningún momento. Entre los habituales de la plaza se escuchaba de todo. Desde la placera que azuzaba a Bastida para improvisar una movilización hasta el dependiente que dejaba caer la crítica con un «eu estou con vosoutros, tedes razón, pero coño, aquí estades estorbando, este non é o sitio». El futuro Al final se resolvió la batalla, pero no la guerra. Bastida, ya calmado tras el follón inicial, compartía barra con sus hombres de confianza y reflexionaba en alto fijando la mirada en el café con leche: «Tenemos que pensar bien lo que vamos a hacer». Entre una cosa y otra, la reivindicación estaba siempre en el aire. Nadie considera normal que la ciudad de Ferrol no disponga de una lonja adecuada para la venta de pescado. Hasta la señora que atendía el bar asentía de vez en cuando. Risas de aprobación cuando el patrón mayor recordó: «Hace poco que anunciaron 90.000 euros para informatizar la lonja de Ferrol; ¿Pero qué lonja, si no la hay?» Sin aclarar se quedó la incertidumbre de lo que sucederá en los próximos días. «¿Vais a volver a subastar mañana?», inquería una placera a la gente de la cofradía. «No se lo podemos decir señora, no lo sabemos».