El agente se ocupa personalmente del seguimiento de la rehabilitación de jóvenes toxicómanos a los que traslada en su coche hasta centros de Santiago y Vigo
28 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Fernando Gómez García es un agente de vocación. A sus 51 años y próximo a dejar la calle, ha recibido un premio nacional de Policía de Proximidad. El jurado, ajeno a la Administración, valoró en él las cualidades humanas, además las propias de un agente. Pero él es muy modesto. -Mi trabajo no tiene nada de particular. Creo sinceramente que el premio es al grupo al que pertenezco, a mis jefes y compañeros. -Algo aportará usted. -Creo que se ha valorado la tarea humana que desempeñamos, pero insisto, es colectiva de mi grupo. Como labor personal, entre otras, se valoró mi tarea social. En mi tiempo libre y en mi coche, he llevado a muchos jóvenes toxicómanos al Proyecto Hombre, en Santiago. Es posible que no haya más alegría que verlos volver, tiempo después, para agradecernos lo que hemos hecho. Es una de las muchas tareas de las que me ocupo personalmente. Gratifica la labor social. -¿Cuál es su área? -Una de las más complejas: La zona centro, con puntos como el Instituto Concepción Arenal, con 1.500 chicos, el hogar del pensionista de la plaza de España... La calle Galiano, por la que pasan ocho mil personas al día. Aquí, el policía de proximidad tiene que estar siempre alerta. -¿El policía del futuro? -El policía nunca debe eludir su cometido. Yo he intervenido en operaciones de peligro. La más reciente, en un incendio, en el 2001 en la calle Real, en el que conseguimos salvar a una vida. Es decir, detenemos al delincuente pero también prestamos labores humanitarias.