LA GÁRGOLA | O |
14 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA SEMANA SANTA ha traído una tensa calma a la política ferrolana. Cuando la ciudad se convierte en referencia cultural para toda España, los alcaldables prefieren guardarse la procesión por dentro. De repente, todo se ha vuelto tranquilidad, pero esa tranquilidad eléctrica que se respira antes de las tormentas broncas. Es como si los aspirantes se quisiesen dar una tregua a si mismos para tomar aire antes del combate final.Y es que la campaña truena ya con fuerza. Sobre todo en un Ferrol de incógnitas donde todo el mundo aspira a todo y el puzzle que ya es la corporación podría, todavía, fragmentarse más. En un Ferrol que se ha convertido en una de las grandes interrogantes políticas de Galicia y del que sólo se sabe que, salvo milagrosos vuelcos, habrá que pactar de nuevo, sean quienes sean los socios.Calma tensa, en fin, antes de una carrera hacia las urnas que, ojalá, sea clara, limpia y, sobre todo, fructífera para el futuro de Ferrol.