Tanto el Concello como la Diócesis tienen que hacer frente a la escasez de recursos propios para acometer la rehabilitación de los monumentos en mal estado La ciudad atesora edificios históric0s de incalculable valor
20 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?odría parecer, a primera vista, una paradoja, pero no lo es. La cantidad de monumentos que atesora el municipio ferrolano, que abarca -por establecer un abanico de cronologías- desde construcciones medievales hasta el mejor modenismo arquitectónico de Rodolfo Ucha, pone a las arcas municipales en situaciones muy complejas cuando intenta hacer frente al mantenimiento de esos monumentos. Y también a la Diócesis, acostumbrada ya a hacer auténticos milagros -valga el juego de palabras- para poder sostener una nónima de construcciones cuya sola mención haría las delicias de cualquier amante de la historia y del arte. Félix Villares, vicario general diocesano de Mondoñedo-Ferrol, hacía ayer un llamamiento a la participación de las empresas privadas en el sostenimiento de un patrimonio que, como él señalaba, «é de todos». Gestión La diócesis mindoniense reúne desde extraordinarias muestras del arte románico -baste citar, a modo de ejemplo, una de las más antiguas basílicas de Europa, la de San Martiño de Mondoñedo- hasta el más brillante ejemplo de la arquitectura religiosa del Siglo de las Luces, la concatedral de San Julián de Ferrol. Y actualmente está considerada, entre las sedes episcopales de toda España, como un ejemplo en lo que atañe a la gestión de un patrimonio cuya rehabilitación ya no sólo requiere la gestión de nuevos recursos, sino la más rigurosa administración. Pero cuando se trata de devolverle la vida a las piedras todo resulta escaso. Y el dinero no es precisamente proclive a multiplicarse. Colaboración «Unha cousa que hai que salientar -dice Félix Villares- é a colaboración que a nosa Diócese atopa sempre na xente das parroquias. Por citarche un exemplo, eu podería dicirche que hai algún lugar no que cada familia aportou cen mil pesetas para restaurar a súa igrexa. Pero é moito o que hai aínda por facer. Isto non se acaba nunca. E tamén no caso concreto de Ferrol. Aquí -señala el vicario general- a restauración da concatedral é algo que xa se está a facer, e que despois terá unha segunda fase, gracias ó apoio da Xunta, pero sen un respaldo coma ese xa me dirás qué se podería facer. Eu insisto -señala Félix Villares- en que tantos as empresas como as entidades financeiras terían que colaborar da mesma maneira que o fan en outros lugares do país, comprometerse moito máis». El concejal delegado de Cultura, Amable Dopico, va mucho más allá, incluso, y afirma que Ferrol es una ciudad postergada tanto por la Administración central como por la autonómica en lo que atañe a la preservación de su patrimonio. Un hecho que él vincula, directamente, al distinto color político de quienes gobiernan el Concello y de quienes lo hacen en la Xunta y en Madrid.«Cando Carmen Alborch era ministra de Cultura -relata Dopico- había un compromiso do seu departamento para ver a posibilidade de que o Goberno financiase integramente a restauración do Jofre. Pero cando as cousas cambiaron -dice el edil de Cultura, en clara alusión a la llegada al poder del Partido Popular- todo iso esqueceuse, e nós tivemos que facernos cargo de corenta por cento do presuposto da rehabilitación do teatro». Desigualdad En opinión de Dopico, la actitud que la Xunta y el Gobierno central adoptan con Ferrol demuestran que cuando el PP no encuentra coincidencia ideológica en sus interlocutores poco le importa qué puede suceder con el patrimonio de una ciudad. «A min -señala el edil- que me digan cántas cidades hai nas que o Concello teña que asumir unha porcentaxe semellante á nosa para a protección dos nosos monumentos. Entre unhas cousas e outras, para os vindeiros anos xa temos comprometidos, nesa materia, tres millóns de euros. E por fortuna en Ferrol fanse outro tipo de actuacións, como a de Caixa Galicia no antigo Goberno Militar, que entre unas cousas e outros lles vai custar seis millóns de euros, pero, se non, sería imposible».«Por non atopar axuda na medida que cabería esixir -sentencia el concejal de Cultura-, non a atopamos nin para unha obra como a do edificio da biblioteca central».