25 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.
EL PLAN GALICIA que aprobó el Consejo de Ministros el viernes en A Coruña ya ha sido saludado como lo que es: la mayor apuesta inversora de la historia de Galicia. Una ocasión sin precedentes para coger las revoluciones, por ejemplo, del eje del Mediterráneo, siempre que los plazos de ejecución (gran incógnita) no sean como los de la autopista. No se trata de echar agua a las alegrías, pero tampoco se debe dejar pasar el periodo de alegaciones.