?s viernes por la tarde y un grupo de sordos bromea a la entrada del local de la asociación. Con la asombrosa capacidad gestual obligada por su condición y situados en círculo para poder verse las caras, comentan entre sonrisas cómo ha ido la semana, mientras esperan que dé comienzo una conferencia sobre técnicas de seguridad. Es una más de las muchas actividades que programa el colectivo -incluyendo cursillos de todo tipo, viajes, concursos, actividades deportivas...- para fomentar la integración social de los sordos. En esta conferencia necesitarán la colaboración del intérprete, un profesional que ayuda a los sordos, sean o no miembros de la asociación, en situaciones tan cotidianas como una visita al médico. La vocalización para la lectura de labios, la expresión corporal y el uso de una serie de símbolos predeterminados son algunos de los pilares del lenguaje de los sordos. Pero aprenderlo no resulta cosa fácil. Para alcanzar un nivel de dominio se requieren tres años de estudio, y para optar al trabajo de intérprete, cuatro.Pero son muchos más los métodos de comunicación que utilizan los sordos. Por ejemplo, el correo electrónico. O los mensajes a través del teléfono móvil -el llamado lenguaje sms-, ahora habituales para todo el mundo y cuya proliferación le ha venido especialmente bien a este colectivo, por resultar más rápido, cómodo y barato que el vetusto DTS, un servicio de mensajes escritos que requiere la instalación de un aparatoso terminal. Para muchos, los mensajes sms son una diversión. Para ellos, van camino de convertirse en una necesidad.