Chaval, ojalá lo tuyo sirva de algo

DAVID MARTÍNEZ

FERROL

TRIBUNA

30 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

AHÍ TIENEN al chaval de Fene, José Luis Amado, vivo de puro milagro, convaleciente en su casa cuando todos lo daban por muerto, soplando sus 26 añitos. Reconforta repetirlo: vivo, vivo pese a todo, pese a su temeridad -caminar sobre la vía-, pese a que el tren se detuvo más tarde de lo deseable, pese a la extrema gravedad del parte. Quizá por eso, porque la noticia es el milagro, porque impresiona el hecho de que José Luis no haya muerto, tal vez por eso, hasta ahora se ha dicho poco sobre las circunstancias, sobre el propio suceso. ¿Por qué ocurrió? Los unos culparán al joven, por cruzarse en el camino del tren; los otros a Renfe, por permitir que sucediese así. José Luis, como persona adulta que es, nunca debería haber siquiera pisado los raíles, ya que simplemente eso entraña su riesgo. Pero también es cierto que la compañía de ferrocarriles habría de habilitar pasos suficientes y seguros sobre las vías y delimitar los tramos que atraviesen zonas pobladas. Chaval, tú lo has dicho: es un milagro que puedas contarlo, que hayas salido adelante. Ojalá tus heridas, ojalá esa pierna destrozada, ojalá ese cráneo hundido sirvan para algo más que para verte sufrir porque no puedes correr como a ti te gusta.