Un acantilado de cine en Loiba

Eva Díaz FERROL

FERROL

KOPA

El entorno de O Picón, en el Ortegal, se convertirá durante tres días de noviembre en el marco donde se filmarán las escenas finales de «Hotel Danubio», una producción ambientada en los años 50

21 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El cineasta Antonio Giménez Rico llegará el 9 de noviembre a Ortigueira, acompañado de su equipo, para rodar en la parroquia de Loiba, a partir del 11, y durante tres días, las escenas finales de su nueva película, titulada Hotel Danubio. El filme, producido por José Luis Garci, es en realidad una versión de otra cinta de los años cincuenta, Los peces rojos. Giménez Rico la vio cuando era adolescente y nunca la olvidó. Un buen día, le comentó a Garci su idea de recrear aquella historia y se pusieron manos a la obra. Todo esto se lo explicaba ayer Giménez Rico a Isidoro Valerio, que dirige Voces de Galicia en Radio Voz. El director -que se doctoró en derecho y estudió periodismo antes de darse cuenta de que lo suyo era el cine- contó también que siempre que tiene ocasión rueda en Galicia, porque «me gusta trabajar y comer bien». Mirador El equipo lleva ya varias semanas en tierras gallegas, ya que el filme se rueda también en Betanzos, Santiago y Pontevedra. Estos días, han convertido el balneario de Caldelas de Tui en el hotel que da título a la película. El día 9, se desplazarán a Ortigueira para preparar el escenario: tienen que instalar un mirador junto al acantilado. La película narra la historia de un escritor de escaso éxito y mediana edad que vive en el Madrid de mediados de siglo y que mantiene relaciones con una corista. El hijo del protagonista se enamora de la misma mujer. Además, el argumento cuenta con algún que otro crimen. Precisamente, en Loiba se grabará el desenlace, al que se llega con la aparición de un cadáver. Mari Cruz Sabio Teijeiro, concejal de Cultura de Ortigueira, ayudó al equipo a buscar en abril las localizaciones de O Picón, una zona que ya atrajo hace un lustro a los directores conocidos como La Cuadrilla, que rodó allí su Matías, juez de línea. La comarca de Ferrolterra mantiene una estrecha vinculación con el mundo del celuloide, que busca en esta zona, sobre todo, escenarios para los exteriores de las películas. Hace treinta años, Win Wenders rodó en Cobas La letra escarlata. Más tarde, en 1994, llegarían Roman Polanski, Sigourney Weaver y Ben Kingsley para grabar La muerte y la doncella, basada en la célebre obra de teatro de Ariel Dorfman. Durante una semana, Meirás se convirtió en un Chile de atrezzo. En 1998, Gracia Querejeta rodó en Cedeira, también en los acantilados, buena parte de su filme Cuando vuelvas a mi lado. En esta ocasión, contrataron a tantos extras locales que la productora llegó a montar un comedor de campaña para que todos pudieran almorzar. Y en el año 2001, dos gigantes de la escena, el argentino Federico Luppi y el desaparecido Francisco Rabal, protagonizaron Divertimento, dirigida por José García Hernández y rodada casi íntegramente en el teatro Jofre y en exteriores de Ferrol.