Batallas gramaticales e intenso aire preelectoral. Fueron el denominador común de una tensa sesión plenaria marcada por el desencuentro y la confusión política
17 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Fue como un farragoso partido de fútbol, con el campo embarrado y varios equipos jugando al mismo tiempo sobre el césped. Lo que, en principio, nació como un pleno extraordinario para rechazar los desmanes del terrorismo acabó convirtiéndose en un galimatías verbal. Que si el tercer párrafo de su moción se parece al primero de la nuestra, que si usted dice una cosa pero quiere decir otra... En fin. Cosas de la semántica. Lo cierto es que había momentos en los que era realmente difícil enterarse de algo. La palma de la confusión se la llevaron, sin embargo, los portavoces de Independientes por Ferrol y Partido Popular, Juan Fernández y José Vilariño. Se enzarzaron en una ceremonia semántica apelando, incluso, al Diccionario de la Real Academia Española para comprobar quien usaba los términos más precisos en sus mociones. Así estaban las cosas. El tercero en discordia, Román Cenalmor (suspendido temporalmente de militancia, que no expulsado del PP, aclaró), no quiso tocar el balón en demasiadas ocasiones. Entró en el partido lo justo. Retiró su propuesta de debate -la tercera en discordia y la que tanta polvareda había levantado- al considerarla innecesaria. Aprovechó, eso sí, para lanzar dardos a la diana del BNG, dardos que fueron devueltos al primer toque por el nacionalista Lastra. Los socialistas, los más calladitos de todos. Casi ni se escucharon. Fue, sin embargo, un taconazo maestro de Fernando Blanco el que provocó la división en las votaciones. Pues eso. Lío y lío. Un claro aroma preelectoral perfumando el salón plenario. Y es que están muy cerca las municipales y hay que ir arrimando ascuas a sardinas. Es lo que hay.