La vergüenza, gran obstáculo para comprobar la autenticidad

La Voz

FERROL

A La pureza del euro en Ferrolterra duró cinco meses. El 24 de mayo, la policía nacional detenía en Neda al primer falsificador de la comarca. Se le incautaron 965 supuestos billetes de veinte euros. Si no se hubieran cruzado en su camino los agentes, podría haber utilizado él mismo el dinero o podría venderlo a terceros. Hace sólo dos semanas, los agentes interceptaron a varias mujeres que trataban de endosar dinero ilegal en tiendas de la calle Real. El Código penal fija de ocho a doce años de cárcel para el que imprima dinero falso, lo introduzca en el país o lo distribuya en connivencia con el fabricante. El inocente ciudadano que recibe el billete ilegal sin darse cuenta, pero trata a su vez de ponerlo en circulación, podrá ser arrestado de nueve a quince fines de semana. La policía insiste en que los delincuentes tienen éxito porque el ferrolano cree de mal gusto asegurarse de la autenticidad del dinero. Porque, según las autoridades, las falsificaciones no resistirían un mínimo examen: carecen del relieve del papel moneda de verdad, los hologramas son burdos, los números que indican el valor del billete aparecen desencajados.