La muestra lleva por título «El arte de la conversación». Y el nombre, más que una alegoría, refleja una manera de mirar, una actitud: la de Granell.
03 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«¿Que canto poden custar as oitenta obras da exposición...? ¡Iso é incalculable!», decían ayer los responsables municipales de Cultura, promotores de la muestra de Eugenio Granell que, con el patrocinio de Caixanova, se inaugura esta tarde -a las ocho y con entrada libre- en el Centro Torrente Ballester. Una ambiciosa antología que, antes de cruzar el Atlántico, viajará a Oporto. Si el título de la exposición alude al arte de conversar -así lo resalta el director comarcal de Caixanova, Ángel Martínez- es por cuanto de diálogo hubo en el talante liberal y humanista de Granell. De un artista e intelectual que pasará a la historia como una de las grandes figuras del surrealismo, pero que al mismo tiempo que pintor y escultor fue quien tal vez supo, entre los de su generación, representar mejor que ningún otro el humanismo que permite navegar, a un tiempo, las aguas de las artes, del pensamiento y de la literatura. Perfil Granell (A Coruña, 1912), cuya muestra, que cuenta con el apoyo de instituciones como el Instituto Cervantes, podrá contemplarse en Ferrol hasta el día 29, fue, junto a Rubia Barcia, uno de los integrantes de la Xeración do Exilio que acrecentaron su prestigio ejerciendo la docencia universitaria en Estados Unidos. Doctor en Antropología por la New School for Social Research, profundo conocedor de los misterios de la creación musical y escritor además de artista plástico, su muerte privó a Galicia de una de las grandes figuras del siglo XX. «E eu non quero esquecer -apuntaba Borreiros- que foi, ante todo, un home libre».