Los hoteles, hostales y casas de turismo rural tienen todas sus plazas ocupadas
16 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Donde hay patrona no manda patrón. Y Cedeira tiene una, una patrona, tan enorme... La festeja estos días. Se ha quedado chica la villa. Imposible encontrar plaza en hoteles, hostales y casas de turismo rural. El 15, día grande entre los grandes, pasadas las cinco de la tarde, todavía un grupo de matrimonios andaluces hacía cola a las puertas del mítico restaurante Náutico para darle una alegría al cuerpo. Algunos ingleses ya cenan a esa hora. Como me gusta neniña, vente pra ela , dice la canción dedicada al pueblo. Pues para allí se fueron la noche del 14 unas 30.000 personas, calculan los policías locales, que de contar coches saben más que nadie. Los autos aparcados, desde el centro urbano, ocupaban ambas márgenes de la carretera a lo largo de tres kilómetros. De escándalo. Y a la noche siguiente -se lanzaron los fuegos artificiales-, más de lo mismo. Cedeira anochece abarrotada, parece como si el Condomiñas se hubiera desbordado. Cae la luna entre nubes blancas, suave, acariciando una plaza, la roja, la del Sagrado Corazón, que esta madrugada semejaba un párking madrileño, bulliciosa y al completo. No había banderas hasta donde llenar. Da igual, porque no hubiesen cabido, no allí, ni en la playa tampoco. Y es que Loquillo, José María Sanz, todavía engancha. Menudo gancho conserva el de Barcelona: 10.000 gargantas convocó. Ahí nada. Lleva veinticuatro años subido a los escenarios y aún no ha perdido ni pizca de ese aroma rebelde, aunque sí el toque entre chulesco y adolescente que antaño arrastraba. Por cierto, cuentan las malas pero bien informadas lenguas que al Loco se le vio 24 horas antes en la discoteca Playa (A Coruña) dándolo todo, que se dice ahora.