IF inutilizó la estrategia plenaria conservadora, para que Lastra se luciese ante José Vilariño La mitad de los ediles del grupo abandona a su portavoz y rompe la disciplina de voto
24 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A El de ayer fue un pleno sobrado en debate y calor. Más parecía una sesión de septiembre que una soporífera convocatoria estival. El octanaje del contenido y la diatriba acercó el escenario a un campo de batalla afiladamente preelectoral. Y toda la artillería cayó sobre la timidez del portavoz «popular» José Vilariño, que sufrió en sus carnes el castigo de su difícil condición de hombre de Juan Juncal en el Concello. La batería de iniciativas del PP -de dudosa solidez- tampoco reforzó su defensa, hasta el punto de que algunos de sus colegas (Molins, López Pardo, Cenalmor y Mario Caneiro) lo dejaron solo cuando rompieron la disciplina de partido en la votación de la propuesta relativa a la auditoría de Urbaser. Una complicidad que no necesitaba un sobrado Juan Fernández para fagocitar a José Vilariño, a quien llegó incluso a pedirle que tuviese la elegancia de responder a sus ataques. Una tras otra fueron decayendo las mociones del PP que reclamaban la exención parcial del IAE para los comerciantes de la plaza de España (por ya atendida), la rebaja de las tasas de basuras (por improcedente y oportunista) y la paralización del trasalado de la oficina del servicio provincial de recaudación (porque ya se había tratado y porque depende de la Diputación -la corporación hizo notar la repentina salida de la sala de Juan Blanco-). En un planteamiento que devolvía el tono electoral al mediodía, Fernández exigía al representante del PP: «Hablemos de Ferrol de una vez». Para el portavoz nacionalista, Xosé Lastra, fue ayer especialmente fácil rematar la faena y lucirse sin esfuerzo. El PSOE apenas intervino. A las tres de la tarde, tras varias horas de desencuentros, José Vilariño rozaba la extenuación.