Los espectáculos de zarzuela han concitado la atención de centenares de ferrolanos Hay quien improvisa y se hace un asiento de cartón. La banqueta de plástico verde se cotiza al alza en el Cantón desde las ocho de la tarde. En sesenta minutos comienza el espectáculo, de zarzuela, teatro con música que dicen los profanos. El lleno está asegurado. Como durante toda la semana.
19 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Al otro lado de la Península, la zarzuela también cautivó. Quizá fuera el tiempo -acompañó especialmente en la segunda jornada, fresca la primera-, la música sencillamente o la máxima de «aquí lo que quiere la gente es que haya cosas» que comentaba alguna vecina en las terrazas colindantes. O todo junto. La zarzuela, género popular y tradición española, cumplió con aquella descripción y abarrotó el Cantón durante dos jornadas consecutivas, en los anocheceres del miércoles y el jueves. Allí, bajo el paseo de la alameda, predominaban ellas -acompañadas de algunos ellos- jubiladas o a punto de entrar en esa categoría. También hubo, excepciones, algunos jóvenes que se dejaron embaucar por el decorado de corralillo andaluz y las voces del coro de la Compañía Lírica Española y otros que prefirieron seguir la música desde las terrazas colindantes. Hervía el Cantón de Molins. Poco importaba el repertorio: «Lo hacen tan bien que se aplaude casi porque sí», comentaba una espectadora. Hubo quien acabó con las palmas enrojecidas, quien soltó alguna carcajada y quien simplemente se limitó a observar entre el desconcierto y la pasividad. De color chillón terminaron también los pies de algunas bailarinas tras dos horas sobre el escenario.