Isabel Caamaño, presidenta de la Asociación contra el Cáncer Lleva veintiséis años ¿están a punto ya de ser veintisiete¿ al frente de la estructura comarcal de la Asociación de Lucha contra el Cáncer. Dirige, en Ferrolterra, una organización en la que también colabora a nivel estatal, y compagina esta actividad con su labor como asesora del Programa de Diagnóstico Precoz del Cáncer de Mama. Dice que no siempre es sencillo mantener el empuje necesario para hacer frente a las incomprensiones, pero enseguida añade que luchar contra la enfermedad es una prioridad irrenunciable, y que nada justificaría abandonar ahora. Isabel Caamaño cree que, por desgracia, todavía queda mucho camino por andar.
04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Tiene siete hijos, uno de ellos médico oncólogo, y siete nietos. Sus horarios están tan ajustados que a veces diseña la jornada, minuto a minuto, con varios días de antelación. La lectura ¿su escaso tiempo libre lo dedica a la familia, pero a leer, cuando puede, también¿ es una de sus mayores aficiones: estos días, mientras se habla tanto de la Ilustración y de las Letras, celebra la suerte de conservar, entre los volúmenes de su biblioteca, una primera edición ¿un auténtico tesoro¿ de una obra del padre Feijóo. Cuando habla es un torrente, y detrás de cada palabra ¿al menos cuando se refiere a las cosas que más le importan¿ está el tono de quien cree que las cosas, puestos a hacerlas, hay que hacerlas bien, y con convicción. ¿Dígame por qué es tan necesaria una asociación como la que usted preside. ¿Pues mira, porque las organizaciones no gubernamentales serán necesarias siempre. Ojalá no lo fuesen, pero sí lo son. Mucha gente piensa que lo que hacemos deberían hacerlo las administraciones públicas, a través de los servicios de sanidad, pero hay algo que nosotros aportamos y que difícilmente podría llegar por otro camino. ¿¿Qué es? ¿La humanidad, ese sentimiento que se transmite de persona a persona. Dar tanto afecto como se necesita cuando hay que hacerle frente a una enfermedad como el cáncer no está en las manos de la Administración. ¿O sea, que su mayor objetivo es... ¿¡Nuestro mayor objetivo es estar siempre donde se nos necesite! Y no vayas a pensar que yo no estaría mejor en mi casa, sin tener que pasarme la vida corriendo de un sitio para otro. Pero creo que hay cosas a las que no se les puede dar la espalda nunca. ¿La lucha contra el cáncer ha experimentado durante los últimos años avances espectaculares en el ámbito terapéutico. ¿También en el campo de la prevención? ¿Sí, sí. En la prevención también. Y eso ha sido, básicamente, gracias a los recursos que se han destinado a la investigación. Investigar es importantísimo. Nuestra asociación, de hecho, cada vez dedica un mayor porcentaje de sus recursos económicos a apoyar el trabajo de los investigadores. Los científicos necesitan medios para trabajar. Y nunca podrá decirse que los que tienen son suficientes, porque cada paso que ellos dan es un paso nuevo en esta guerra contra la enfermedad. Al cáncer no se le puede combatir de forma aislada. En esas batallas tenemos que estar todos. ¿¿Y cuando a uno le dicen que...? ¿Hay muchas maneras de comunicarlo. Es muy importante cómo se le dice al enfermo qué es lo que tiene. Porque desde ese momento él va a tener que adoptar una actitud que resultará decisiva en el desarrollo de la enfermedad. Mira, hay especialistas del máximo prestigio, como el doctor Becerril, que dicen que el cincuenta por ciento del éxito en la lucha contra el cáncer depende de la fuerza vital del enfermo. ¿¿Y a usted, la experiencia, qué le dice? ¿Que es así. Lo que yo he visto, en miles y miles de casos, me lo demuestra. La decisión de no rendirse ante el cáncer es fundamental. ¿Los especialistas afirman también que la esperanza de vida está aumentando continuamente gracias a los tratamientos más innovadores. ¿Los avances terapéuticos han sido tantos que hoy en día nadie puede dudar de que el cáncer hay que mirarlo cara a cara, sin miedo. Esa es la forma de vencerlo, de acabar con él. Seguir el tratamiento resulta muchas veces duro, pero hay que tener la convicción de que la medicina es el camino, de que vale la pena ese esfuerzo. La medicación, mientras se le hace frente al cáncer, no puede abandonarse. Siempre paga la pena continuar, por difícil que resulte hacerlo. ¿¿La vida que llevamos es un factor de riesgo añadido? ¿Es eso cierto? ¿Desde luego. Vivir como vivimos no ayuda nada. El estrés y la ansiedad favorecen la aparición del cáncer, que además viene sin avisar. Por eso la prevención es tan importante. Hay que destinar todos los recursos posibles a fomentar el diagnóstico precoz. ¿¿Qué es lo que nunca debe hacerse? ¿Rendirse. En la vida no hay que rendirse jamás.