15 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.
UN DESASTRE. El día 5 de noviembre del 2.000 pasó a ser un día gris, triste, en la historia del Racing. El colegiado José Luis Renales Galindo se empeñó en que se disputara el partido Racing-Eibar, pese que el terreno de juego de A Malata estaba imposible, completamente encharcado. Las consecuencias fueron graves ya que el terreno de juego quedó destrozado. El Racing pagó el resto de la temporada el jugar en un terreno de juego imposible, incluso se suspendió un partido frente al Albacete, además de que finalmente fueron necesarios 60 millones, aportados por el Concello de Ferrol, para repararlo. Mañana, las circunstancias serán muy diferentes.