A MALATA ESPERA A UN GRANDE
23 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Ya sin el Cetme al hombro, Ismael encañonará el sábado a su amigo José Antonio García Calvo, camarada en el servicio militar, compañero en el Madrid, amigo en la vida privada y rival cuando toca. El pichichi verde, con ocho tantos, ya le fastidió la tarde al central atlético en la cita del Calderón. Su golito amargó en septiembre al cuadro rojiblanco, que empató a diez minutos del final. Ahora, espera repetir, aunque con final feliz. En A Malata se cruzará la pareja formada en la fértil cantera del Madrid. García Calvo nació apenas diez días antes que Ismael, también de 26 años. Aunque el central fue algo por delante en el escalafón de filiales blancos. Coincidieron en el segundo equipo y allí nació una sólida relación. La forjó un trance tan singular como el servicio militar, que realizaron juntos. «Mantenemos una estrecha amistad, que comparten nuestras familias, aunque aún no hablamos del partido», explica el punta navarro del Racing. García Calvo anticipó a febrero del 96 su debut en el Madrid, que Fabio Capello le concedió en septiembre del 96 a Ismael. Esa temporada participaron en el título de Liga, hasta que la rotura de tibia y peroné llevó al navarro a la enfermería, y de allí al filial. La salida de su compañero de cuartel la propició la competencia en el puesto de central, que lo llevó al Valladolid. «El Madrid me pudo repescar por una cantidad irrisoria y ahora va a pagar veinte veces más por otro defensa», dijo tras pasar por Pucela y fichar por el eterno rival. «En el campo no habrá favores», advierte ahora Ismael. No hay duda. Lo demostró en Madrid y quiere desenfundar el Cetme y apuntar al Mono Burgos.