FÚTBOL / RACING Cuando existe una mínima posibilidad para que algo se tuerza siempre lo hace. Bajo esta premisa se han formulado infinidad de leyes de Murphy, una serie de enunciados populares que explican múltiples fatalidades. El Racing ha padecido esta temporada unas cuantas aplicadas al fútbol.
01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Jugar en casa no supondrá una ventaja por culpa del campo. El mal estado de A Malata propició que durante casi toda la temporada se escapasen puntos. De hecho, el Racing suma veinte en casa, sólo tres más que en las salidas, con 17. Las convocatorias internacionales debilitarán al equipo para jugar unos minutos. Razov se perdió cinco partidos (en casa con Albacete y Extremadura y fuera ante Badajoz, Tenerife y Salamanca) por convocatorias de Estados Unidos. Una vez cruzó el Atlántico y no jugó. En la última disputó sólo veinte minutos, con lo que es difícil que se revalorice en la selección. Las lesiones más graves se producirán en los propios entrenamientos. Salvo un esguince de Emery y las habituales contracturas, las peores lesiones del Racing se las produjeron entre sus propios jugadores. Cuando Pazolo luchaba por el pichichi de Segunda, un codazo de Pavlicic en un entrenamiento le fracturó la base de la órbita del ojo y fue baja dos meses. Rivera lleva casi otros tres sin apenas entrenar por una fractura en un pie, que se produjo en un choque con Henrique. El brasileño también pasó cuatro meses sin jugar por una anomalía en el corazón. Las bajas coincidirán en los mismos puestos. Las bajas llegarán a la vez en la misma posición. Como ejemplo Córdoba, donde el Racing se quedó sin pivotes. Entonces, con el equipo en cuadro y en el momento menos esperado, fue y ganó. Las ocasiones propias se repiten, pero el rival marca en su primera opción. El Racing ha malgastado oportunidades y oportunidades. Pero varias veces le marcaron en el primer tiro a puerta, como el Salamanca en Ferrol o el Sevilla en el Pizjuán.