FÚTBOL / RACING El Racing aguantó el vendaval del Levante. Los ferrolanos repelieron de todo y ya saben lo que es acabar sin encjar un gol. Incluso Aizkorreta se convirtió en providencial al parar un inexistente penalti de Javi Venta sobre Salillas. La fe y contundencia del cuadro verde le sirvieron para puntuar en Valencia y sumar su quinta jornada sin perder. El Racing trató de ahogar desde el inicio la salida del balón del Levante y lo conseguía. El equipo granota sólo encontró una ligera grieta en la banda izquierda de la zaga verde, que por momentos hacía aguas. Allí se juntaba todo el peligro. La velocidad endiablada de Ettien y las caídas por esa zona de Kaiku, que no paró de moverse en todo el choque, creaban cierto peligo.
14 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Pero la primera ocasión del Levante llegó en un regalo del árbitro poco después de cumplirse el primer cuarto de hora. En una acción rutinaria dentro del área, Venta golpeó ligeramente el pie de Salillas, aunque de una manera que no llega ni para derribar a un jugador alevín. El hábil delantero granota puso su parte tirándose. Y el colegiado, muy cerca, completó la acción al señalar los once metros. Y entonces, justo cuando menos se esperaba, apareció la figura de Aizkorreta para salvar al Racing al desviar el penalti lanzado a su derecha por el propio punta. El portero vasco mantenía intactas las opciones verdes. La respuesta del Racing fue instantánea. Pablo botó una falta desde la derecha y el remate de Razov se estrelló en el larguero. El balón quedó vivo y saltarín por el área local sin que nadie acertase a marcar hasta que la defensa despertó y lo despejó. Pero si la presión del Racing desesperaba a jugadores, técnicos y aficionados locales, lo que es jugar, los ferrolanos jugaban más bien poco. Algunos tiros desde fuera del área fueron su principal argumento, ya que el centro del campo, a la hora de crear, empezó bastante espeso. Mientras, el Levante intentaba acallar cuanto antes los silbidos de reproche que le enviaba su exigente afición. Y a base de insistir, encontró una fisura en la zaga verde después de la media hora de partido. La presión entraña esos peligos y un balón largo dejó a Kaiku ante la salida de Aizkorreta fuera del área. El correoso delantero dribló bien al portero vasco pero su disparo, demasiado manso, permitió la llegada de Aira, que esta vez cubría las espaldas del inspirado portero vasco. Diez minutos de calma con esporádicas arrancadas de Javi por la derecha y llegó el siguiente susto para el Racing. Salillas se coló esta vez por el carril dereccho del ataque del Levante, entró en el área y metió un balón envenenado para Kaiku que Pavlicic le birló al final. En la segunda parte el Racing salió a jugar, pero poco pudo hacer ante el empuje del Levante. Pablo sirvió un balón en largo para Razov, pero el norteamericano pegó mal al balón ante la salida de Veiga. El estadounidense no es infalible. Paragón, Chicha y un diparo de Nogueira crearon cierto peligro en torno al primer cuarto de hora de la segunda parte.