El presidente racinguista mantendrá vivo el ascenso Isidro Silveira siente que el año 2000 quedará grabado en su memoria para siempre. El ansiado ascenso a la Segunda División: «Cuando nosotros nos hicimos cargo del club, el Racing pasaba un momento crítico, incluso podría haber desaparecido. Nosotros llegamos y nos propusimos una meta. El ascenso fue cumplir todos nuestros sueños. En aquellos instantes te olvidabas de todo, de los sufrimientos, los malos momentos y hasta del dinero que te has gastado en el Racing».
30 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Insiste, como siempre lo hizo, en que espera vivir acontecimientos más satisfactorios: «Creo que el Racing puede tener incluso fiestas mayores. Nunca nos vamos a rendir y siempre intentaremos lograr el máximo en el deporte. Está claro que mi ilusión y la de mi junta directiva es jugar en Primera División. Y lo digo pase lo que pase este año. La meta del Racing, sea yo o no el presidente del club, tiene que ser la de jugar en la Primera División. Yo creo que lo podemos conseguir, ahí están otros ejemplos, Alavés, Las Palmas, Compostela, etc.». Sobre su responsabilidad al frente del club asegura que no se plantea si se siente o no respaldado: «La afición nuestra es como todas, hay gente que comprende las cosas y otra que no, hay algunos que se preocupan y otros pasan. Comprendo que es difícil entender todo lo que sucede si no se vive desde dentro. La gente tiene que entender que yo soy el primero que quiero y deseo que el Racing vaya bien, todo lo que hago es pensando en lo mejor para el club. Le dedico muchas horas y mucho dinero. Además, me siento orgullo cuando ascendemos y las cosas nos van bien. Si me equivoco, trato de aprender de los errores. No puedo preocuparme de lo que piensa la gente aunque lo respeto, cada aficionado tiene su opinión y es imposible tenerlos contentos a todos». Acepta todas las críticas de la afición: «La realidad es que nosotros hemos fichado a un tipo de jugador. No lo hicimos mal porque estamos en Segunda A. Sin embargo, la gente tiene que entender que un jugador bueno en Segunda B no es lo mismo en Segunda A. Por otra parte, son profesionales, cobran por su trabajo, por lo tanto no hay gratitudes ni ingratitudes. Personalmente, me da igual que sea un jugador del año pasado o de los nuevos de este año, lo único que quiero es que rindan en el campo y que ayuden al Racing a conseguir la permanencia». Destaca que los jugadores tienen que cumplir sus contratos, aunque también entiende que miren por su futuro: «Si les llega una oferta mejor, es normal que quieran marcharse. Mientras vistan la camiseta tienen que defenderla y estar orgullosos de ella. Me sorprendería que alguien, pudiendo ganar más y arreglar su porvenir, quisiera quedarse en el Racing. No tiene sentido tratándose de profesionales».