FÚTBOL / RACING
08 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.El Racing volvió ayer a los entrenamientos en el campo de tierra de A Gándara con la vista puesta en la visita del domingo al Murcia. Luis César tuvo a su disposición a los veinticinco futbolistas de la primera plantilla, así como a Jandro, Teijo, Emidio y Álvaro Tejero, que entrenan con el primer equipo. Todos los tocados trabajaron con normalidad. Pazolo ya tiene prácticamente superado su esguince de tobillo que le hizo caerse de la convocatoria contra el Eibar. Aira, por su parte, se ejercitó con tranquilidad después de que los médicos le confirmasen que no tiene nada en la rodilla. Además, el vivariense Pablo pudo entrenar con normalidad, ya que contaba con una especie de mascarilla que le protegía la nariz, donde tiene una fractura de los huesos propios. La moral en el seno de la plantilla continúa intacta pese a los últimos resultados negativos. Sueiro festejaba ayer el hecho de que el próximo partido se juegue fuera, debido al mal estado en el que quedó el terreno de juego de A Malata después del temporal. «El otro día era imposible, sólo se podía mandar la pelota hacia delante y presionar. En Murcia me imagino que no hará un tiempo tan malo y podamos jugar al fútbol, algo que a este Racing le beneficia», explicaba ayer. La sensación es la misma en otros jugadores de la plantilla después de comprobar como quedó el césped del campo ferrolano tras el temporal. Pero ante todo, Sueiro suspira por tener continuidad en la convocatoria de Luis César: «Ojalá vaya entrando porque también tengo muchas ganas de viajar para vivir el fútbol de la misma manera que el año pasado, conviviendo con los compañeros». Por otra parte, el jugador bilbaíno del Racing reconoció haber mantenido un contacto con el entrenador del Burgos, Carlos Terrazas. «Lo conozco y le tengo un gran respeto y estuvimos hablando», comenta Sueiro, quien señala que no ha recibido ninguna oferta concreta del equipo castellano. Sobre sus apetencias, comenta que prefiere «seguir en el Racing, además soy joven y en Segunda A tengo la oportunidad de aprender porque el nivel de los contrarios y el de los compañeros es mayor que en Segunda B, sin despreciar a nadie».