El Racing, con cara de tonto

PAULO ALONSO Enviado especial ALMENDRALEJO

FERROL

FLORES

Una pérdida de balón en su campo originó el gol del triunfo del Extremadura El Racing volvió a acabar con cara de tonto. Los ferrolanos sufren una y otra vez las leyes de Murphy, aquellas que rezan que la tostada siempre cae al suelo del lado con mantequilla. Es decir, si algo puede torcerse, acaba fastidiándose. El equipo verde arrolló al Extremadura durante casi todo el partido. Pero bastó un error aislado de su zaga para que encajase el gol decisivo.

01 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El técnico volvió al clásico 4-4-2, con Pavlicic en el puesto a Íñigo, y Borja y Pazolo formaron la pareja atacante, relegando al banquillo al pichichi Pazolo. El patrón habitual devolvió al Racing la frescura. Como casi siempre dominó durante muchos minutos, se hartó de lanzar córners, llegó más y mejor que el rival de turno, pero un error lo condenó a una derrota dolorosa. La desgracia llegó cuando el Racing comenzaba a tomarle la medida al partido. Una pérdida de balón se convirtió en el germen del tanto del Extremadura. Aira se lió en la banda izquierda con un balón que, tras muchos rechaces, llegó a Jesús, quien metió un pase al hueco para que Karanka marcase. El Extremadura casi desapareció del campo. El Racing dinamitaba una y otra vez el fuera de juego azulgrana para entrar tanto por las bandas como por el centro. Pero en los metros finales, donde se marcan las diferencias, faltaban picardía y puntería. Con todo, el partido pudo ser otro si en el ecuador de la primera parte el árbitro hubiese expulsado a Gaspercic por unas manos fuera del área en una ocasión manifiesta de gol de Borja. En la reanudación, el Racing sonrojó aún más al Extremadura, que sólo contragolpeaba. Dispuso de innumerables ocasiones, ahora con Manel en la banda derecha y Jordi en la zurda por el cambio de Henrique. Entre todas, sobresalieron tres clamorosas, cada cual diferente. Primero Villa tiró fuera un centro precioso de Jordi. Después Borja lanzó a las nubes balón suelto en el área pequeña con Gaspercic ya batido. Y ya con Pazolo y Manu en el campo, ni el pichichi fue capaz de aprovechar en caída un centro raso de Manel. Podían estar jugando hasta Nochevieja, que no conseguirían marcar. ¿Qué más podían querer los ferrolanos? Un penalti. Y éste llegó a ocho minutos del final en una jugada más de Jordi, que provocó unas manos. Gaspercic adivinó la intención del especialista Pablo. Lo mejor era irse e intentarlo otro día.