El Racing logró ayer una gesta histórica en el Vicente Calderón. Aunque mereció más, los ferrolanos consiguieron un empate que sabe a gloria en el campo del Atlético. La impresionante diferencia de presupuesto _nueve mil millones madrileños y apenas trescientos gallegos_ no se vio reflejada en el campo, donde el dominio fue visitante.
08 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Racing vistió su armadura más ambiciosa para visitar el Calderón. Consciente de que en el partido contra el Atlético había mucho que ganar y poco que perder, Luis César presentó un valiente 4-4-2 por el reservón 5-2-1-2 que empleó Marcos en su estreno. Los ferrolanos salían con la defensa habitual, el regreso de Sanromán al medio centro, la consolidación de Jordi en la derecha y Villa y Pazolo como pareja en punta. Y estos últimos ya dieron el primer susto en el minuto dos. Como en el es habitual, el cangués recibió de espaldas y para servir una dejada preciosa al madrileño, cuyo disparo permitió la palomita de Toni. Y es que el Racing parecía que jugaba en casa. El descaro ferrolano le servía para tener el balón y las ocasiones, que llegaban sobre todo por la izquierda. Hasta que en uno de esos ataques Emery llegó al borde del área pequeña, pero se enredó demasiado y se le echó la defensa encima. Hasta a balón parado creaba peligro el once verde. Primero Sanromán y luego Pazolo pusieron en apuros a Toni mientras la sufrida afición colchonera empezaba a impacientarse. Afloraron los pitos y la presión ambiental, que hacía más mella en el Atlético que en el Racing. Fruto de los nervios un resbalón de Toni llevó el pánico a la grada, pero Villa, con un defensa encima, fue incapaz de tirar con la puerta vacía. Y es que el Racing borró al Atlético del mapa. Hasta tal punto de que los madrileños no existieron hasta cerca de que se cumpliese media hora de partido. Primero llegó un tiro de Paunovic, que se fue a la derecha de Jorge Aizkorreta. Después, en una de las pocas veces que Aguilera entró por la derecha, el disparo de Roberto acabó en el poste izquierdo. Pero el caudal rojiblanco no daba para más. Con el paso de los minutos, el Racing volvió a cnvertirse en dueño del partido y siguieron llegando las ocasiones. Un tiro de Sanromán y un cabezazo de Pazolo a centro de Emery volvieron a llevar el peligro a la puerta colchonera. Era tal el dominio del equipo de Luis César que hasta Aira apareció para rematar un centro de Jordi. Ante este panorama, la pitada que despidió al Atlético al irsse al vestuario en el descanso fue de escándalo. Y en el primer minuto de la reanudación llegó el merecido tanto del Racing. Sanromán sacó con rapidez e inteligencia una falta para que la velocidad de Jordi rompiese la defensa del Atlético para batir a Toni en un preciso disparo. Pero como la alegría en la casa del pobre suele durar poco, el Atlético consiguió el empate apenas un minuto después al aprovechar Correa un fallo de marcaje para marcar de cabeza. Y el partido entró en una fase loca y de ida y vuelta. Pazolo volvió a regalar un balón de oro a Villa, que arriesgó más y su disparo se marchó fuera. Pero la ocasión más clara fue para el asturiano Javi Venta. El lateral irrumpió en el área para rebañar un balón suelto en el área y fusilar a Toni, que sacó ua mano inverosímil para despejar a córner.