EL DEPORTE puso el broche final a las fiestas de Caranza. Si durante toda la semana las prácticas náuticas sirvieron de complemento a los actos lúdicos, ayer fue el turno del fútbol. El equipo del barrio, el Galicia, venció al Numancia de Ares por dos tantos a uno, y se hizo con el trofeo Barrio de Caranza. Es ésta una copa que se disputa tradicionalmente coincidiendo con las patronales. El Galicia ejerce siempre de anfitrión, mientras que el equipo oponente varía. Eso sí, se buscan rivales «que estén al mismo nivel» explicaba Carlos Oreona, presidente de la Asociación de Vecinos y responsable de los festejos. ESTE AÑO, el plato fuerte fue la feria de artesanía, que reunió a más de treinta expositores de Galicia y Portugal. Aunque no se ha difundido todavía el balance oficial de asistentes y de ventas, sí hay un dato fiable: Algunos de los artesanos que participaron han expresado ya su deseo de volver en próximas ediciones. Y si quieren repetir, es porque «o les compensó o les gustó» estar aquí estos días, en palabras de Carlos Oreona. QUIEN TAMBIÉN REGRESARÁ es Toñito de Poi, el miembro de Herdeiros da Crus que recibió una pedrada, lanzada por algún gamberro sin conciencia, cuando estaba a punto de terminar su concierto, el pasado jueves. Toñito, que es todo energía positiva, no sólo perdonó a su anónimo agresor, sino que anunció su intención de volver el próximo verano para terminar la actuación que quedó inconclusa. La de la pedrada fue la única nota desagradable de unos festejos en los que el populoso barrio de Caranza tiró la casa por la ventana, ya que se invirtieron más de 18 millones de pesetas en la organización de los actos. Si acaso, hay que mencionar la lluvia, que deslució tanto la feria de artesanía como el ambiente de las carpas instaladas por los hosteleros del barrio en el paseo marítimo. El fuerte aguacero del viernes y el sábado afeó en parte la cuestión, pero los vecinos se mostraron igualmente satisfechos con el resultado final. El año que viene, más.