Un paseo por... ¿los jardines?

ROSANA REY FERROL

FERROL

ASPA

La mayor parte de los parques y zonas verdes de Ferrol se convierten en lugares poco recomendables para pasear este verano Doce de la mañana de un día de verano, zona del Cantón del Molins, uno de los lugares más concurridos y más emblemáticos de Ferrol. En pleno centro de la ciudad y con un termómetro que marca unas temperaturas más afines a las del Sur que a las típicas de Galicia, un paseo por esta zona parece la mejor de las opciones.

12 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Una alfombra verde y flores se convierten en un buen paisaje para disfrutar. Sin embargo, el césped se reduce en esta zona a unas cuantas malashierbas y el único colorido de los jardines es el que ponen los múltiples papeles de colores, latas de refrescos y demás porquerías que hay tirados por el suelo. ¿Acudir al Inferniño o al Reina Sofía? Tampoco parece ésta una buena opción para pasear mirando las escasas flores y menos para proponerse hacer un picnic. El Renacimiento fue la época en la cual nacieron los jardines, característicos de Italia, construidos para disfrute de los adinerados burgueses de esos tiempos. Sin embargo, fue en Francia, ligado a las ideas de libertad y de soberanía del pueblo, donde germinó la idea de llevar a la ciudad grandes zonas verdes para disfrute del pueblo. Esta idea inspiró la construcción de la Alameda de Suances en el año 1784. El proyecto de Lacroix en Ferrol fue el modelo de muchas de las alamedas que se construyeron posteriormente en ciudades gallegas. Después de más de doscientos años, la realidad es distinta. Esa zona de relajación y goce presenta un abandono en el cuidado tanto del jardín como de las especies que en él se encuentran. El «espacio de excepción en la ciudad, bello, amplio y ventilado, no puede extrañarnos que, poco a poco, fuera convirtiéndose en una de las zonas privilegiadas de la nueva Ciudad» que describe de esta forma el arquitecto Alfredo Vigo Trasancos en su libro Arquitectura y urbanismo en el Ferrol del siglo XVIII, probablemente no sería hoy modelo. Papeles de múltiples colores y latas de refrescos se han convertido en la nueva flora de los jardines. Si una alfombra verde de césped es el elemento que todo jardín que se precie debe tener aquí, la realidad es distinta, malas hierbas y desforestación son la tónica general en las distintas partes de la Alameda de Suances que en sus principios llegaba hasta el actual campus universitario. Las especies, en su mayoría exóticas, han visto durante más de cien años muchas estaciones y también han gozado de mejores tiempos. Entre los árboles más raros se encuentran un ombú propio de Argentina, cedros del Líbano o del Himalaya, magnolias que son anteriores en la mayor parte de los casos a 1903. Verdaderas joyas de la naturaleza como el cedro del Himalaya traído por la corbeta Nautilus en 1894. Hoy en día las especies presentan abandono o algunas fueron podadas de forma equivocada y tienen numerosas cicatrices que ya no curarán. Muchos de los viandantes del Cantón manifiestan su preocupación al decir que «se está acabando con zonas que en verano deberían estar preciosas». No obstante, es extrapolable a otros jardines y parques de Ferrol como el Torrente Ballester o los jardines de la zona del Inferniño. En la carretera de Castilla el césped y los problemas de mantenimiento se suplen con piedras. La mediana de la carretera se ha convertido en un cúmulo de piedras con algún arbusto en el medio. La concejal de Servicios, Montserrat Rodríguez, reconoce que el estado de los jardines es lamentable pero que para el miércoles se prevé celebrar una comisión para discutir un nuevo pliego y ver las condiciones y las soluciones para acabar con el estado de los jardines que, hasta octubre, tiene adjudicados una empresa privada. La zona de Ferrol destaca por estar constituida por jardines de corte francés, una clase que implica un alto coste por la cantidad de árboles, flores y césped que lo conforman. La solución, ante los excesivos gastos de mantenimiento de las zonas verdes, pasa por plantar especies que no impliquen tanto volumen de trabajo ni tanta dedicación. Algunas de estas especies son las comunes ortensias, geranios, bugambillas o las típicas camelias. Un entendido en árboles dijo de Galicia que ésta era una zona de jardines, pero no de jardineros.