Milán, París y... Ferrol

La Voz

FERROL

ASPA

CON NOMBRE PROPIO / Mario González

03 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA CARPA, cierto sentido del humor, la falta de complejos y una pizca de ingenio y de trabajo son suficiente para divertir a los parroquianos de Esmelle. Veamos: ayer, sin ir más lejos, organizaron un desfile de modelos, rompiendo los cánones clásicos. Participaron mujeres y niños y exhibieron prendas diseñadas por las propias vecinas, quienes hace poco asisitieron a un curso de corte y confección. Se mostraron toda clase de conjuntos, desde ropa infantil hasta modelos de noche y de calle, algunos de ellos prestados por comercios de la ciudad. También hubo vecinas, incluso, que pasearon prendas que evocaban décadas pretéritas, más propias de los sesenta y setenta. Pantalones de campana y peinados micrófono. LA ENCARGADA de modelar las cabelleras de las improvisadas estrellas fue la peluquera Patricia Freire, que puso todo su esmero y cuyo trabajo fue reconocido por la concurrencia, pues más de uno deleitó a las protagonistas de la fiesta al grito de ¡guapa! ¡guapa! Una de las participantes en el pase, Ana Sequeiro, explicaba ayer que el motivo de organizar el desfile no era benéfico ni nada por el estilo. «Se trata de ~distraer», decía. DEL DESFILE celebrado en el marco de la Semana Cultural y Deportiva de Esmelle pudieron deducirse algunas consideraciones importantes. Primera: para desfilar con naturalidad no hace falta estar como un palo, ni medir 90-60-90, ni mucho menos, mirar con boquita de piñón al público. Segunda: el buen diseño de prendas no es exclusivo de cuatro nombres ni de cuatro marcas, en muchas ocasiones, más proclives a la estridencia que a la sencillez. Tercera: la confección casera, como la gastronomía, está llena de riqueza y de funcionalidad; es mejor ponerse una camisa que un rocambolesco envoltorio con los senos al descubierto. Cuarta: Esmelle es un buen ejemplo de cómo divertirse a través del aprendizaje y de la formación y de cómo involucrar en esa tarea a los ciudadanos. Y por último, la quinta conclusión: ¡Qué guapas son las mujeres de Ferrol!