Hace unos meses leí en las revista Crónica Filatélica un interesante trabajo sobre Los cruceros de principios de siglo del que es autor un miembro de una conocida saga de marinos ferrolanos, el teniente de navío Juan Escrigas, en el que despertó mi curiosidad una postal de Ferrol con fotografía del arco de Fontelonga de noviembre de 1906, día de la botadura del Reina Regente. Desde el día en que leí aquel trabajo se despertaron en mí lganas de visitar el lugar, tan ligado a la historia de nuestro Ferrol, visita que se retrasó hasta que el pasado fin de semana y gracias al programa de puertas abiertas que mantiene la Armada me fui al Cuartel de Dolores y así pude contemplar otra vez el arco de Fontelonga. Para mi sorpresa me encontré que no era posible bajar, debido a que se había desplomado el muro de contención. Las dos escalinatas que bajan a los arcos estaban inundadas de cascotes de la carretera que se había hundido. Olga Viaño y Joaquín Díaz-Pache en su libro Pequeños tesoros del Ferrol de siempre dedican a este lugar, que llaman Tesoro Oculto, la siguiente descripción: «Era un puerto importante que ya contaba en el mundo. Por esto estaba fortificado y por eso sólo había tres puertas para entrar en Ferrol desde la mar. De aquellas obras de ingeniería proyectadas por Llobet (1978) y diseñadas por Sánchez de Aguilera (1772) ha desaparecido el muelle, ya no está la rampa, ni el martillo, sólo queda la puerta que ya no permite salir a la mar. Permanecen los accesos al cuadro de Esteiro, desaparecido también. Pero aquí queda algo más que unas piedras de cantería. Aquí hay algo más que recuerdos, que morriña de tiempos idos, historia pura de unos astilleros y de un barrio trabajador. Aquí hay un pequeño tesoro del Ferrol de siempre». Este es el recuerdo histórico más importante de las antiguas fortificaciones que fueron cosustanciales con la existencia de esta base naval, que no podemos permitir que se autodestruyan y caigan en el más absoluto de los olvidos. Desconozco si está en marcha algún programa de reconstrucción pero me atrevo a hacer un llamamiento al Ayuntamiento para que active ante la Armada y ante Patrimonio de la Xunta una rápida decisión para la reconstrucción del acceso a Fontelonga.