El servicio de retirada de vehículos aumentará la presión para evitar que los conductores abandonen sus coches sobre las aceras El ferrolano, como todo habitante de este país, sufre el diario desdoblamiento de personalidad que consiste en ser a ratos peatón y a ratos conductor. Cuando más se advierte esta dualidad es a la hora de reaccionar ante los vehículos aparcados en la acera. Que levante la mano el que no haya dejado su coche de esta guisa durante unos minutos. Y que la levante también el que no se haya irritado al tener que ladear la cintura para escurrirse por el diminuto hueco que queda libre entre el utilitario infractor y la pared. Pues sepan unos y otros que el edil de Tráfico anuncia que dentro de pocas semanas se duplicará el servicio de grúa.
17 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Es imposible hablar de aceras sin mencionar el problema del aparcamiento, que en Ferrol se ha recrudecido desde que desaparecieron los tres o cuatro espacios baldíos que antes se utilizaban para dejar el coche _eran solares y en ellos se edificó_, sin que ese fenómeno se haya compensado con la apertura de otras zonas. Pero el edil de Seguridade e Tráfico, Xoán Xosé Pita, considera que recurrir a la falta de plazas de aparcamiento sería para él «unha disculpa de mal pagador». El concejal se siente obligado a garantizar que las aceras sean para los peatones, y en eso está. La grúa es el instrumento de que disponen Pita y, en general, la institución municipal, para mantener a raya a los infractores. Este servicio, antes privatizado e inexistente durante muchos meses, reapareció las pasadas navidades, de nuevo en manos del Concello. Desde entonces, funciona un sólo remolque, que retira 45 vehículos a la semana. Trámites Xoán Xosé Pita informó ayer de que iniciará en breve los trámites para poner en funcionamiento una segunda grúa. El primer asunto que debe resolver es la contratación de conductores. De este modo, se doblará la eficacia del servicio a la hora de retirar coches que molesten. En la actualidad, explica el concejal, muchas veces llega tarde la grúa, ya que mientras arranca y localiza el lugar exacto, ya ha aparecido el conductor y se ha marchado. A veces, el dueño del turismo sancionado se presenta justo cuando los operarios municipales se disponen a enganchar el coche, y se salva por los pelos. Tarifas No es broma salvarse, porque la Policía Local cobra cinco mil pesetas por cada vehículo que acaba en su depósito. La tarifa sube a 7.500 si el traslado se realiza de noche. Los conductores despistados que dejen su coche durante varias jornadas en manos de las autoridades han de saber que les cobrarán 1.100 pesetas por cada día. Y la multa va aparte.