El incremento del IPC preocupa a empresarios, comerciantes y consumidores El hecho de que el crecimiento del Índice de Precios al Consumo (IPC) se haya duplicado, en lo que va de año, con respecto a las previsiones barajadas por el Gobierno, alcanzando ya los 3,4 puntos apenas mediado el mes de julio, ha desatado la preocupación de todos los sectores sociales. Unos y otros, aun desde posturas claramente diferenciadas, coinciden a la hora de señalar que el incremento del coste de la vida tiene, como consecuencia inmediata, la reducción de los niveles de consumo y, por tanto, la ralentización de la economía.
13 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El IPC se incrementó el pasado mes de junio un 0,3 por ciento, con lo que la tasa acumulada de inflación sube al 1,8 y la interanual _la correspondiente a los últimos doce mes_ se situó en el ya mencionado 3,4, que ayer dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística. Francisco Cruz Senra, presidente de la Cámara de Comercio de Ferrol, advertía ayer de que, de entrada, este incremento «vai merma-las economías domésticas», y que la reducción del consumo tendrá un efecto muy negativo para el crecimiento de las empresas. Cruz apunta, además, el impacto sicológico de una noticia como esta, que hace que se reduzca de forma drástica el gasto en aquellos sectores que, aun sin ser estrictamente suntuarios, tampoco generan productos de primera necesidad. El presidente de Ferrol Metrópoli, Doroteo López, apunta, por su parte, que el incremento del IPC ya ha tenido en Ferrol consecuencias evidentes en un sector como el comercio. Las ventas durante las rebajas _señala_ ya han sido, «al igual que en otras ciudades gallegas, muy inferiores a las de otros años». Doroteo López subraya la importancia de que el Gobierno adopte, cuanto antes, «medidas que permitan corregir la inflación». La economista Fina Casal también expresa su preocupación por este crecimiento de los precios. «Como consumidora, onde eu máis o noto _apunta_ é na gasolina, porque, como todos _bromea_ sigo botándolle dúas mil pesetas, e non me chegan a nada».