UN EMBLEMA HISTÓRICO CON PRECIO Los grupos municipales mostraron interés por marcar diferencias pero respaldaron la operación La oposición municipal _compuesta por PP e IF_ ratificó su apoyo unánime al gobierno local BNG-PSOE para cerrar la operación de compra (por 165 millones) del castillo de San Felipe a Defensa. En el pleno extraordinario celebrado ayer, los cuatro partidos políticos de la corporación caminaron de la mano en esta decisión, aunque mostraron especial énfasis por marcar las diferencias de criterio existentes. De hecho, el debate _esperado como anodino_ mostró la cara agria de las relaciones parlamentarias en algún momento, algo poco corriente en los últimos tiempos. La aportación incisiva de la debutante como portavoz «popular» en actuaciones plenarias, Coral Seoane, elevó el tono habitual de la charla.
10 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Abrió el fuego Francisco Pita-Romero (IF), recordando que su respaldo se legitima en una situación, «consecuencia de una actuación de Defensa», que obliga a esta postura. Sin embargo, no olvidó remachar que la clave está en la necesidad de cambiar la ley de infraestructuras, para lo que conjuró «a los partidos que ostentan mayorías en el gobierno de las administraciones», en evidente referencia al PP. El resorte que calentó el diálogo lo accionó la edil popular Coral Seoane, al hacer mención de que su voto favorable a la compra se mantendría a pesar de que otros _en un ataque directo al BNG_ se opusieron a hacer modificaciones de crédito cuando Juan Blanco «intentó reunir financiación para rehabilitar el Jofre o comprar el Gobierno Militar». Dinero y partidas Más allá, y en algo que luego se vio obligada a rectificar, reprendió a los nacionalistas por «sacar el dinero de las concejalías del PSOE». El fuerte rechazo a las inciertas afirmaciones (procede de Cementerios, Urbanismo y Cultura) llegó de la mano del socialista Amable Dopico y Xosé Lastra (BNG), y ya se hizo imposible el regreso a una gran cordialidad. El recuerdo de Dopico a los logros negociadores socialistas en relación a la universidad; la insistencia de Lastra sobre el «nós seguimos na mesma postura de sempre» y la coherencia frentista de reconocer un ultimátum; y el reproche al oscurantismo de Juan Blanco pusieron el final ingrediente. Pita-Romero insistió en la necesidad de cambiar la ley y matizó al PSOE que los convenios urbanísticos que hicieron posible el campus local son, aunque mejor, algo parecido a la cesión onerosa del castillo.