Los que no pasan por la vicaría

EVA DÍAZ FERROL

FERROL

KOPA

Reacciones encontradas ante la negativa del obispo a que las parejas «irregulares» puedan comulgar El obispo salió ayer nuevamente al paso de la más palpitante actualidad. Esta vez, dictaminó sobre si es oportuno o no dar la comunión a las parejas que viven «en situación irregular». En todos los casos, afirma el prelado, es lógico que el sacerdote niegue el sacramento, porque esas personas «se encuentran en situación de comunión eclesial incompleta». Tales planteamientos provocan variadas reacciones en la sociedad civil. Hay quien afirma que pasa «olímpicamente» y quien se indigna.

22 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

José Gea hizo gala del verbo fluido a que tiene acostumbrados a los feligreses de Mondoñedo-Ferrol para poner los puntos sobre las íes acerca de una cuestión que ha generado frecuentes conflictos. Los que viven de manea irregular son «los católicos casados sólo civilmente, los divorciados vueltos a casar, las llamadas parejas de hecho y los que viven juntos sin ninguna formalidad». «Hay casos en que uno da un paso en falso por el que se sitúa al margen de la Iglesia», reconoce el obispo. «Cuando la Iglesia excluye a uno de sus hijos de la participación de la comunión eucarística, lo que desea es hacerle consciente de su situación con la esperanza de que se cambie y de que se integre plenamente en la comunión eclesial». Y todo esto provoca respuestas diversas. «El que se arrima es que no cree en el matrimonio», resume Mari Cruz Sabio, ex-presidenta de una asociación femenina. «O crees o no crees. No estamos seguros de si creemos», sentenció. Sabio entiende que hay mujeres que se separan para huir de la violencia doméstica, y eso hay que entenderlo. De la misma opinión es Montserrat Rodríguez, de la Asociación Contra los Malos Tratos, que aquí opina a título particular. Pide a la Iglesia que se ponga «al día». Carlos Oreona, de Caranza, en cambio, dice que «llevo 18 años sin entrar en una iglesa. Paso olímpicamente».