VERTEBRAR LA CIUDAD La reordenación de los accesos beneficiará a unos 57.000 vecinos de los barrios periféricos El proyecto del Concello de convertir la hasta ahora autovía de As Pías en una verdadera calle beneficiará a unos 57.000 habitantes. Son los que viven en los barrios de Caranza, Esteiro, Ensanches y Recimil. Se trata de zonas populosas que, sin embargo, han permanecido durante años alejadas del centro y aisladas entre sí. La carretera de Castilla y la avenida de As Pías han ejercido como «cortafuegos» que rompían la conexión entre unas barriadas y otras.
15 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Caranza, con 22.000 vecinos, es la zona más poblada de cuantas se beneficiarán de la reordenación de accesos, y también la más alejada. El presidente de la A de VV, Carlos Oreona, lamenta que esta pequeña ciudad construida en los sesenta y habitada a partir de los setenta no cuente con mejores comunicaciones. En Esteiro hay 14.000 almas. El que en otro tiempo fue barrio emblemático resurgió de sus escombros en los primeros noventa, merced a un proyecto tutelado por la administración, que ha permitido urbanizar de manera armónica, sin que falten viviendas ni equipamientos, combinando iniciativa pública con promoción privada. Pero el nuevo Esteiro está a la vez cerca y lejos de Caranza o el Pilar, separado por el entramado de vías subsidiarias de As Pías, construidas para mejorar la llegada al centro, sin tener en cuenta los barrios que se iban quedando en medio. Este olvido afectó también a Recimil (unos tres mil vecinos), que es como un barco de los años cuarenta varado entre la plaza de España, Esteiro y los Ensanches, con la carretera de Castilla y As Pías, de nuevo, como barreras. Los Ensanches (12.000 personas en el A y la mitad en el B), siempre separados por la arteria de Castilla, también ansiaban la vertebración. «Todo lo que sea quitar autopistas de la ciudad nos parece bien», comentaba ayer Rafael Neira, directivo vecinal del Inferniño.