­La continuación que nadie pidió

«Metal Gear Survive» es, con diferencia, uno de los juegos más polémicos de los últimos años. Lleva el nombre de una saga que su padre ya ha dado por finiquitada pero que Konami ha decidido continuar. El resultado es ambiguo.

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Metal Gear Survive (MGS) plantea una gran y polémica pregunta ¿Cuándo se da por finalizada una saga? ¿Cuando su creador lo considera, o cuando una compañía así lo decide? Konami ha dado su respuesta, y lo ha hecho con un título que rompe totalmente el legado de Hideo Kojima, el genio que abandonó la mentada compañía nipona, pero antes, juntos, brindaron al mundo una de las historias más importantes de la industria del videojuego: Snake, el héroe del Tactical Spionage Action. Leyenda pura.

Así, lo único que conecta Metal Gear Survive con la aventura creada por Kojima es el nombre. Eso, y la reutilización, casi total, del motor gráfico, el aspecto jugable y los escenarios del Metal Gear Solid V Phantom Pain. Konami está en su derecho, pero es, cuanto menos, cuestionable. El resultado es una obra entretenida, con un sistema de juego que prima el multijugador y, sin engaños de ningún tipo, divertido; pero demasiado empañado por la polémica.

El dicho los árboles no dejan ver el bosque viene al dedillo. Metal Gear Survive es un videojuego que invita a ser disfrutado, y las partidas son entretenidas. La acción se desarrolla a un ritmo ágil y, aunque hay ciertos errores en su planteamiento, son salvables. MGS no es el monstruo que el público deseó que fuera para poder destripar a críticas a Konami, aunque tampoco es una maravilla. ¿Merece la pena comprarlo? Si uno busca un juego que combina supervivencia y trabajo en equipo, todo aderezado con una buena dosis de acción... ¿Por qué no?

El comienzo del título es complicado. Muchos jugadores han dado el toque en los foros, pero el concepto supervivencia es lo que tiene. Beber agua sucia, cazar y superar las enfermedades contraídas es parte de la gracia. Es un título donde la paciencia está a la orden del día. No hay una manera de avanzar rápido, lo que podría desesperar a más de uno. ¿Y los zombis? Más bien son monstruos de otra dimensión y si uno se olvida que está en un Metal Gear todo parece más fluído y cómodo.

MGS peca de falta de variedad en sus misiones, aunque posee un sistema de jugabilidad fortísimo (lo toma directamente de Phantom Pain). Hay también microtransacciones, y la necesidad de estar siempre conectados a la Red. Dos factores nada gustosos entre la comunidad gamer.

Hay cosas buenas en este título, pero cuesta demasiado no pensar en el conjunto que es, en Kojima y en la polémica. Eso sí, aún siendo un juego de estreno, cuenta con precio reducido.

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