Marcos Curty: «Nuestros datos están expuestos»

Mila Méndez Otero
Mila Méndez REDACCIÓN

EXTRAVOZ RED

Oscar Vázquez

La preocupación por la confidencialidad de las comunicaciones une a particulares, gobiernos o multinacionales. Los háckers nunca descansan y están al acecho para revelar desde datos bancarios a secretos de Estado. Un ingeniero de telecomunicaciones de la Universidade de Vigo firma un trabajo que promete evitar el desastre gracias a la mecánica cuántica.

02 jul 2018 . Actualizado a las 19:50 h.

La palabra acostumbra impresionar. Suena árida, compleja, pero también evoca al futuro. El mundo cuántico da sus primeros pasos para dominar la dimensión terrenal, al menos, desde la nube. La disciplina de la física de las cosas diminutas, donde un mismo fenómeno puede mostrarse con diferentes caras, se revela como la solución a uno de los mayores problemas que afrontan los sistemas nacionales, industriales, empresariales o bancarios para garantizar el secreto de los millones y millones de datos que se generan a cada segundo. El profesor de la UVigo Marcos Curty, del Grupo de Antenas, Radar e Comunicacións Ópticas del centro de investigación atlanTTic, acaba de publicar un artículo en Nature Communications junto a científicos europeos y de Toshiba donde la mecánica cuántica adquiere consistencia y salta de la pizarra a aplicaciones ya en marcha. Un trabajo a prueba de avances tecnológicos futuros.

-Lo cuántico... ¿ Ya es real?

-China acaba de lanzar un satélite para comunicaciones cuánticas. Tiene una red que conecta Shanghái y Pekín. En Tokio, Reino Unido y Estados Unidos también hay una. Para la Comisión Europea es una prioridad. Ha aprobado un Flagship (proyectos de investigación financiados por la UE que destacan por ser los más rompedores o novedosos) dotado con un billón de euros para invertir de aquí a los próximos diez años. Por tanto, sí, es una realidad que la tecnología ya está ahí y poco a poco está entrando en el mercado. Para nosotros, los particulares, todavía no llegó porque es muy cara.

-En su trabajo habla de criptografía cuántica, ¿en qué consiste?

-La criptografía consiste en proteger mensajes con sistemas de cifrado y códigos. Asegurar que estos son confidenciales, que no pueden ser interceptados por receptores no autorizados es una cuestión que se estudia desde tiempos inmemoriales. Desde la década de los 70 se utiliza lo que se llama criptografía de clave pública. Tener una clave privada de bits de ceros y unos aleatorios no era factible por las dificultades para distribuirla, compartirla. Supondría que tendríamos que quedar previamente con nuestro receptor y darle un CD con el código. Si vas a hacer una transacción con el banco o comprar un producto online no es viable que antes te cites con los de Amazon. Por eso, se extendió la de clave pública. Nuestra seguridad se basa en problemas que, creemos, son difíciles de resolver con un ordenador. Es lo que se llama factorización de grandes números en sus factores primos. Hay un precio: ya no tenemos seguridad incondicional, es computacional.