Las mejores herramientas para comprimir archivos

El espacio de nuestro disco duro se agota muy rápido y los envíos de archivos a otras personas aumentan de forma exponencial. Reducir el tamaño de estos ficheros es una alternativa cada vez más necesaria. Herramientas no nos faltan.

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Los archivos comprimidos tienen uno o varios ficheros en su interior que han sido sometidos a un proceso de cifrado para reducir su tamaño digital respetando los contenidos originales. Se trata de una compresión de la información sin pérdida de calidad. Serán más pequeños cuanto más tiempo le dedique la herramienta de compresión, por lo que se necesitará más tiempo para la descompresión a su vez.

Cuando descargamos un archivo desde un sitio de Internet o queremos abrir un archivo adjunto que nos ha llegado en un correo electrónico nos encontramos en muchas ocasiones con archivos que tienen extensiones diferentes: .zip, .rar, .arj y muchas otras menos habituales. En ocasiones nuestro sistema operativo, sea Linux, macOS o Windows, las abrirá sin problemas, pero algunos ficheros se resisten a la apertura y necesitamos la herramienta adecuada.

Las aplicaciones disponibles se integran muy bien con los sistemas operativos y es muy fácil utilizarlas desde los menús contextuales de forma simple y transparente. Pueden ofrecer problemas si les ponemos contraseñas a los archivos comprimidos e incluso podríamos encontrar alguna herramienta que conseguiría el acceso mediante ataques más o menos agresivos al archivo; o también se pueden corromper los archivos en raras ocasiones, pero en general su uso es sencillo y siempre agradecido.

El mayor quebradero de cabeza para el usuario pasa por la elección de la herramienta a utilizar. Algunos de los fabricantes de estas aplicaciones se han embarcado en una guerra en la que cada nueva versión lleva un tipo de extensión de archivo que no puede ser abierto con otras aplicaciones. En general, todas abren todo y permiten añadir, extraer, copiar, mover o borrar archivos de forma ágil y simple.

Programas

Universales: WinZip y WinRAR. Son los clásicos. WinZip es sinónimo de aplicación para abrir o crear archivos comprimidos desde hace muchos años. También WinRAR está a la par en cuanto a prestaciones si bien su uso en macOS no es tan intuitivo como en Windows. Están disponibles para varios sistemas operativos e incluso en varios idiomas y disponen de una versión gratuita o de prueba.

Windows: IZArc y 7-Zip. IZArc es una herramienta que destaca por su facilidad de uso, por la gran variedad de archivos que abre y por su agradable interfaz. También es la elegida por muchos usuarios para trabajar con discos virtuales comprimidos. 7-Zip ofrece opciones avanzadas como dividir un archivo comprimido en partes iguales o generar ficheros autoextraíbles. Es una herramienta disponible en modo portable, para ser utilizada directamente desde una memoria USB.

macOS: StuffIt Expander y The Unarchiver. StuffIt en sus múltiples versiones ha sido siempre la herramienta más popular entre los “maqueros”. Dispone de varias versiones todavía aunque el sistema operativo ofrece una herramienta integrada tan potente que ha restado mercado a las aplicaciones de terceros. De todos modos si tienes un problema para abrir un archivo comprimido The Unarchiver es la opción más interesante. Nada se le resiste, incluso imágenes ISO.

Formatos

.zip. ZIP es el formato más conocido de compresión y es de los que más tiempo ahorran en las gestiones informáticas con archivos en la actualidad. Es el más utilizado y por tanto el más aceptado por los usuarios para recibir información. Ha sido además el formato elegido por Apple para integrar en su sistema operativo en su navegador de carpetas Finder y es el más popular en Windows.

.rar. RAR es un formato de compresión sin pérdida que no alcanza la velocidad de ZIP pero que sí le gana en cuanto a la obtención de archivos de tamaño más pequeño con una garantía de fiabilidad de los datos muy alta. Esto lo consigue mediante la aplicación de una codificación en la que las cadenas de información que se repiten en los archivos son identificadas y se evita su replicación, ganando espacio.

.arj. Aunque ha perdido una gran cuota de mercado en favor de .rar, es muy probable que llegue a nuestros ordenadores algún archivo ARJ. Se trata de un sistema de compresión que tuvo muy buenos momentos gracias a que permite al usuario que lo genera modificar el nivel de compresión del archivo. Las herramientas disponibles para .zip o .rar abren sin problema los archivos .arj también.

Otros. Hay vida más allá del ZIP y el RAR. LHA, PAQ, UDF, WIM, XZ7Z, TAR, CAB, DMG, ISO, MBR, RPM, VHD, DEB, IMG o VMDK son tipos de archivos comprimidos no tan comunes que pueden acabar en nuestras manos. Lo más normal si desconfiamos de este tipo de archivos es que los enviemos a la papelera y los destruyamos cuanto antes, pero es importante que al menos consideremos su origen y sepamos que las herramientas que hemos mencionado nos ayudarán a acceder a ellos y convertirlos en utilizables. 

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