Periscope, el doble filo del directo

La herramienta para retransmisiones de vídeo en «streaming» más popular, la preferida de Gerard Piqué, ha servido como puente entre los famosos y sus fans, y también para poner ojos y oídos al drama de Idomeni.


La plaza Taksim de Estambul se erigió en junio del 2013 en el epicentro de una gran protesta contra el gobierno de Erdogan. El estadounidense Kayvon Beykpour, que se encontraba planificando un viaje a Turquía, recurrió a Internet para comprobar lo que estaba sucediendo a pocos metros del hotel que tenía reservado. Los rescoldos de la primavera árabe todavía estaban calientes, y era posible que no fuese el mejor momento para conocer el Bósforo. Echó de menos una cámara que mostrase lo que estaba sucediendo. ¿Cómo era posible que entre tanta gente con teléfonos no hubiese ni una señal en directo?

Al regreso del viaje, Beykpour contactó con Joe Bernstein, su compañero en Silicon Valley, y se pusieron manos a la obra. Cuando el proyecto iba cogiendo forma Twitter desembolsó una buena suma (se estiman entre 60 y 80 millones de euros) y acabó integrándola en su plataforma. Así, en marzo del 2015, Periscope nació como una aplicación revolucionaria: cualquiera con un smartphone podía retransmitir en directo, y gratis, para todo el mundo.

En poco más de un año de vida, Periscope ha registrado 200 millones de emisiones, desde un grupo de adolescentes gallegos que en un recreo se plantean hacer novillos, hasta el drama de los refugiados sirios atrapados en Idomeni, frontera de Grecia y Macedonia.

Una de los que más ha contribuido a la expansión de Periscope en España ha sido Piqué. En los últimos meses protagonizó varias retransmisiones compartiendo sus sensaciones a la conclusión de los partidos. Sin embargo, coincidiendo con los malos resultados del Barça, ha decidido aparcar el juguete y ya no responde a las preguntas de los fans.

El gran éxito de Periscope radica en la inmediatez y en la emisión a pelo, sin edición. En prestar unos ojos y unos oídos. En la sencillez. Sin embargo, esto puede transformarse en su talón de Aquiles. La adolescente Marina Lonina tuvo que responder hace unos días ante la Justicia estadounidense porque mientras su amiga de 17 años era víctima de una violación, a ella no se le ocurrió nada mejor que retransmitirla en directo para todo el planeta.

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