Dos símbolos con el mismo rostro

Por Óscar Ayerra

EXTRAVOZ ON

Ángel Manso

Apodado cariñosamente «mofletes» por su rostro abombado, supuso el último producto de Hispano Suiza pero, a la vez, el primero de la nueva compañía que absorbía a esta, Pegaso. Un vehículo que fue bisagra entre las dos marcas españolas más icónicas del siglo XX. Esta unidad, de la Fundación Jorge Jove, es el Pegaso 1, del que apenas se construyeron cien unidades en 1946.

14 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras la Guerra Civil, la fábrica automotriz Hispano Suiza de Barcelona presentaba un estado deplorable. El requisamiento militar republicano al que se vio forzada en 1936 no le había sentado muy bien. Maltratada hasta el extremo, la construcción de motores aeronáuticos y de equipos militares la habían dejado exhausta. Aunque respetada por las bombas, necesitaba una maniobra de reanimación para poder continuar la producción. Con la adquisición de nueva maquinaria, herramientas y materias primas de primera calidad a empresas extranjeras fue recuperando de nuevo su actividad. Una producción que había nacido en 1904 de la mano del empresario español y alma mater de la empresa Damián Mateu y del ingeniero y visionario suizo Marc Birkigt. Una unión, reflejada en el nombre de la propia marca, con la que llegarían a ser uno de los fabricantes más prestigiosos a nivel mundial y que marcaría una senda pionera en la fabricación no solo de automóviles, sino de armamento militar e incluso de propulsión aeronáutica.

EL COMIENZO DEL FIN

En 1943, con la fábrica a pleno rendimiento, el Ministerio del Aire realiza un doble pedido de un total de 330 motores de avión. Sin embargo, a principios de 1945 y debido al deficiente suministro de materiales y componentes reinante en una España devastada por la guerra la fábrica no es capaz de cumplir con los plazos de entrega. Un problema que dejaba a Hispano Suiza en una situación financiera delicada al tener demasiado capital inmovilizado. El recién creado Instituto Nacional de Industria (INI) aprovechó este momento tan frágil para forzar aún más la situación de Hispano Suiza. En varias actas a lo largo de ese año este organismo, creado en 1941 con el objetivo de ayudar, con capital del Estado, a empresas privadas que necesitasen una fuerte inversión y así favorecer una industria fuerte y autosuficiente, define a Hispano Suiza como «no capacitada para cumplir un encargo crucial para la defensa nacional» más adelante, y ante la dificil situación «considera necesaria la intervención mayoritaria de la sociedad barcelonesa».

A partir de este momento la única salida que le queda a Hispano Suiza es la venta o el alquiler de la fábrica, propuesta que traslada al Ministerio de Industria.