Si te duele la espalda, ¡no pares!

Meterse en cama por un dolor de espalda es un error. Los expertos recomiendan mantenerse activo incluso durante los episodios de dolor y vigilar la evolución, porque si dura más de tres meses puede convertirse en algo crónico. Ocho de cada diez personas tendrán dolor de espalda en algún momento de su vida, y es la causa de la mitad de las bajas laborales en España. El sedentarismo y las malas posturas en el trabajo son las principales causas del dolor lumbar y el cervical.

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El dolor lumbar afectará a un 80 por ciento de la población en algún momento de su vida, y el 99 por ciento de los que lo sufrirán padecerán «síndromes mecánicos del raquis», en los que el dolor se origina en la espalda, y para evitarlo es recomendable realizar ejercicio físico, incluso durante los episodios de dolor, en la medida de lo posible, según el director médico de la Unidad de Espalda Kovacs-HLA Moncloa, Francisco Kovacs.

 «Para prevenir la aparición o la recurrencia del dolor ha demostrado ser efectivo mantener el mayor grado de actividad física, incluyendo el ejercicio o el deporte. Desde luego cuando no duele, pero también durante los episodios de dolor, en los que se ha comprobado que conviene evitar el reposo en cama o reducirlo cuanto sea posible, y mantener el mayor grado de actividad física que el dolor permita, evitando solo las actividades concretas que lo incrementen o desencadenen», ha explicado.

En el caso de que el dolor se deba a un síndrome inespecífico en el que la dolencia se origina en las partes blandas como músculos o ligamentos, no significa que algo esté roto o deformado, sino que no funciona bien. El doctor Kovacs ha señalado que la «causa más frecuente es el mal funcionamiento de la musculatura o de los mecanismos que coordinan los grupos musculares que mantienen la espalda recta y nos permiten mantener el equilibrio al movernos».

«El 80 por ciento de los episodios dolorosos tienden a resolverse en menos de 14 días, pero si persisten más de 90 días se desencadenan otros mecanismos que pueden convertirlo en crónico y hacer que persista aunque desaparezca el motivo que inicialmente lo desencadenó», ha añadido.

En este sentido, la intervención neurorreflejoterápica (NRT) sería la técnica a utilizar, un tratamiento que consiste en implantar, durante 90 días, un pequeño material quirúrgico sobre determinadas terminaciones nerviosas para inhibir la liberación de esos neurotransmisores, una técnica que no necesita ni ingreso ni anestesia.

«Los estudios científicos han demostrado que esta técnica permite curar o mejorar significativamente al 91,1 por ciento de los pacientes logrando que el 83 por ciento suspenda la medicación y que solo el 0,2 por ciento tenga que ser intervenido quirúrgicamente», ha señalado el especialista.

Un estudio científico realizado en 188 países y publicado en The Lancet ha demostrado que el dolor lumbar es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. Las mujeres piden más asistencia por dolor lumbar que los hombres, y es más frecuente entre los 45 y 60 años. El principal factor de riesgo es el estado de la musculatura; cuanto mejor sea, menor es el riesgo de padecer dolor y, sobre todo, menor la probabilidad de que se prolongue o repita.

Existen dos tipos de dolor de espalda: el dolor mecánico y el de origen inflamatorio. El primero es el más frecuente y el que afecta a un porcentaje más alto de la población, aunque ambos limitan la calidad de vida de quienes los sufren, afectando a su capacidad laboral (causan el 50% de las bajas), limitando su vida social y su descanso.

el factor emocional

Además de las causas físicas como la inactividad física y las malas posturas, el dolor de espalda esconde también muchas veces una causa emocional. El estrés y la ansiedad pueden aumentar considerablemente el malestar de un problema de espalda y las emociones pueden modificar la manera en que algunas personas perciben el dolor de espalda.

David Ponce, autor de El dolor de espalda y las emociones, conocerse para curarse, explica en su libro cómo la postura de cada persona tiene que ver con su estado emocional, y los síntomas que se producen en la zona lumbar pueden tener que ver con la incapacidad para seguir adelante, los problemas económicos y los trastornos sexuales.

La interconexión entre el sistema nervioso y el motor hace que, de alguna manera el pensamiento llegue hasta los músculos y los órganos y les afecten. Por eso ante un dolor de espalda hay que intentar evaluar al paciente en su conjunto e incluso, en algunas ocasiones, puede ser útil la ayuda de un profesional de la psicología.

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