Cuando la regla te deja fuera de juego

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Todas las mujeres han sufrido por el dolor de regla, es normal, aunque no se debe soportar este padecimiento. De hecho, los ginecólogos recomiendan tomar antiinflamatorios cuanto antes. Y funcionan mejor los clásicos: ibuprofeno, naproxeno y, en especial, el ácido mefenámico

30 abr 2017 . Actualizado a las 04:00 h.

La mayoría de las mujeres sufren con la regla, aunque en casi todos los casos el dolor se atenúa con analgésicos. Ginecólogos como Manuel Veiga, responsables del servicio en el CHUF, recuerdan que funcionan los fármacos de toda la vida y que nunca hay que esperar a que el dolor se instale: «Hay que tomar algo tan pronto como sea posible, con los primeros síntomas de la regla», dice y recomienda el ibuprofeno, el naproxeno y en especial uno de los más clásicos: el ácido mefenámico, porque reduce el sangrado. En los centros de salud pueden recomendar cómo y cuáles deben ser las mejores pastillas, pero cuando no son eficaces para atenuar el dolor hay que consultar a un especialista y descartar un problema grave.

Manuel Veiga apunta que hay tres tipos de dolor de regla (dismenorrea): «La leve, que no necesita ningún tipo de tratamiento y posiblemente es la que sufren más de la mitad de las mujeres; la moderada, en la que se puede hacer vida normal con tratamiento con antiinflamatorios y la severa, que no está asociada a una enfermedad, pero en la que los analgésicos clásicos no son eficaces y por eso puede llegar a ser incapacitante», precisa este especialista sobre un padecimiento para el que el Parlamento italiano está pensando en conceder tres días de permiso, algo que ya sucede en varios países asiáticos como China, Japón, Indonesia o Corea del Sur. En estos casos los tratamientos anticonceptivos suelen ser la solución. Además de las píldoras, los parches o los anillos vaginales existen los anticonceptivos de gestágenos, que también son muy eficaces y provocan que los períodos se espacien varios meses.

Cuando es enfermedad

Solo en el 10 % de los casos la dismenorrea se convierte en una enfermedad grave, cuando sucede se denomina secundaria y los ginecólogos apuntan que están motivadas por una enfermedad pélvica específica que es necesario diagnosticar: desde una endometriosis, miomas, dolencias de transmisión sexual o a una obstrucción al flujo de salida de la regla bien por una malformación congénita, bien por una secuela de una cirugía realizada sobre el cuello del útero. «Esta dismenorrea secundaria -apunta Manuel Veiga- no aparece en los primeros años tras la primera menstruación, sino que se presenta más tarde como un dolor que no existía o como un empeoramiento de las dismenorreas habituales, el tipo de dolor puede ser similar al de la primaria, pero lo más habitual es que sea un dolor más intenso, continuo y agudo». Cuando se dan estos casos es necesario acudir al médico cuanto antes, al igual que cuando las menstruaciones son muy anárquicas.

Y en todos los casos llevar una vida sana, haciendo ejercicio o evitando hábitos tóxicos como fumar o tomar alcohol también ayuda a aliviar el trance.