José Antonio Marina: «Los profesores deben aprender a enseñar otras cosas»

El escritor, pedagogo y filósofo sale a la palestra para defender la necesidad de adecuar las tareas extraescolares a las necesidades del niño. Todavía está en el aire si sus propuestas formarán parte de nuestro futuro político

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E s el autor del Libro Blanco sobre la Profesión Docente, cuyas propuestas protagonizan el debate educativo de la campaña electoral. Está en posesión de varios galardones, como el Premio Nacional de ensayo y el Premio Giner de los Ríos de Innovación Educativa, cuenta con un gran bagaje intelectual y experiencia investigadora en la inteligencia y los mecanismos de la creatividad: José Antonio Marina es una mente marcadamente lúcida para diseñar con rigor las pautas más adecuadas para que el sistema educativo supere su anquilosamiento.

-Usted ha lanzado un reto a la sociedad para pedir cosas concretas a los políticos.

-Creo que si la sociedad no presiona hacia arriba, los políticos van a seguir haciendo promesas bienintencionadas, vagas y sin comprometerse a objetivos fijos, y creo que ya no podemos esperar más. Sabemos que el sistema educativo español se puede convertir en un sistema de alto rendimiento en 5 años y que no es cuestión de dinero. Con el que tenemos no puede ser pero con el que teníamos antes, el 5%, sí se puede lograr. Es una cifra sostenible para España. La educación siempre ha sido un problema de gestión, algo que se hace día a día, movilizando a la gente. Intentar sustituir la gestión por otra nueva ley es tomarnos el pelo. En la educación lo importante sucede en las aulas, que es donde hay que llevar las iniciativas.

-Las aulas como motor del cambio.

-Sí, porque en la educación no hay ni milagros ni enigmas sino modos de saber hacer las cosas y de querer hacerlas. Y esto se puede conseguir en 5 años porque conocemos la hoja de ruta. Es cuestión de ver lo que han hecho las naciones que han implementado reformas educativas con éxito y revisar los estudios que hay sobre estos países. Se trata de que la sociedad se convenza de que la educación es imprescindible para el bienestar de todos. 

-¿En qué países hay que fijarse?

-La consultora McKinsey fue la primera que se fijó en el proceso de reformas que habían hecho países como Finlandia que era un país atrasadísimo. También  lo ha hecho muy bien  Corea, Singapur y Polonia en muy poco tiempo. ¿Han tenido una varita mágica? No, han sabido que donde está el centro de la innovación educativa es, primero, en los docentes y, luego, en los directores de los centros. 

-Usted defiende con profusión la calidad de nuestros docentes.

-En España tenemos muy buenos docentes pero todos son autodidactas porque nadie se preocupa de formarlos. Según un estudio de la OCDE sobre los profesores de secundaria en 21 países, el 40% de los profesores españoles dicen que nunca les ha dicho nadie si están dando bien las clases o no. Esto no se puede soportar. El cambio de un sistema educativo significa mejorar la calidad del profesorado.

-¿Qué piensa sobre el debate deberes sí, deberes no? ¿Considera los deberes necesarios y constan estos dentro del libro blanco?

-Las conclusiones a las que hemos llegado en la Universidad de Padres son que el lugar de aprender las disciplinas académicas es la escuela. Los padres no pueden ser maestros de sus hijos. Las actividades de repaso son necesarias, y si se hacen tres o cuatro horas después de haber aprendido algo, son extremadamente eficaces. También es muy eficaz dedicar 10 minutos al día al repaso, como propone el profesor Harris Cooper, de la Universidad de Duke. Hay actividades que necesitan un entrenamiento repetitivo, como la lectura, que puede exigir más tiempo del que se le puede dedicar en la escuela. En eso, la ayuda de los padres puede ser necesaria y el  interés que muestren por lo que han aprendido. 

-Los colegios están en gran competencia entre ellos para acaparar alumnos,  adoptando a su vez fórmulas innovadoras como el emprendimiento o las inteligencias múltiples. ¿Consiste en esto la innovación?

-No, estos son modas educativas porque hay centros que quieren adoptar un tipo de innovación y entonces escogen uno del mercado educativo. Lo hacen movidos por una buena intención de progresar y cambiar. Lo que necesitamos es evaluar todas estas cosas para ver si valen. La inteligencia emocional tiene una labor y no todo se arregla con ella aunque cualquier pedagogo tiene que saber que el aula no es solo para transmitir conocimientos sino que es también un lugar emocional que favorece u obstaculiza el conocimiento. Muchos niños no aprenden porque se bloquean por distintos motivos y por eso hay que conocer los componentes emocionales. Las inteligencias múltiples venden el talento en el que destaca cada alumno pero es una ingenuidad pensar que todo se arregla con inteligencias múltiples. 

-¿Cómo propone  usted fomentar la inteligencia?

-Lo que hace mi grupo en la cátedra de Inteligencia Ejecutiva y Educación que yo dirijo en la universidad de Nebrija, que es lo mismo método que hemos establecido en la Universidad de Padres año por año, es que el niño tiene que ir aprendiendo a manejar su inteligencia, su atención y su interés y hay que enseñarle a hacerlo. Ahora tenemos un problemón con la cantidad de niños que hay con déficit de atención y con su impulsividad, y eso no son enfermedades sino que no les estamos educando a controlar su propia atención ni su impulsividad lo cual se aprende en los primeros años. Todo esto le ayudará a ir controlando su inteligencia y su forma de aprender. Nosotros ya desde primaria acostumbramos a los niños a que se evalúen ellos mismos su trabajo y su ritmo de aprendizaje. Y cuando los niños comprueban que están progresando, avanzan más. Porque el niño quiere aprender, no es vago.

-¿Podríamos llegar a ejercitar la inteligencia en gimnasios de inteligencia o de talento?

-Seguro, ya están surgiendo los primeros. Pero donde debería hacerse es en la escuela. El entrenamiento de la inteligencia no sirve hacerlo en el vacío, debes introducirlo en el aprendizaje de todo. Por eso los profesores tienen que aprender a enseñar otras cosas. Por ejemplo, a la vez que imparten lengua tienen que aprender a enseñar al niño cómo hablar él mismo ¿Y esto es importante? Sí porque la manera en la que el niño se habla determina cómo este va a estudiar. No hay que fragmentar; hay que integrar. Tiene muchísima eficacia pedagógica la enseñanza por proyectos, eso es integrador, crear un museo de animales prehistóricos en vez de estudiar solo estos animales, ya que el contexto es interactivo.

-¿El ciudadano se ve capaz de cambiar el modelo educativo?

-No creo que los políticos quieran que seamos borregos sino que no tienen un interés especial en hacer este cambio porque reciben un mal feedback de la sociedad. En las encuestas del CIS sobre lo que le interesa a la población nunca aparece la educación. Entonces si no reflejamos nuestra preocupación por que figure, ellos no lo van a llevar a cabo. Por eso hay que hacer una conspiración para presionar al gobierno. 

-¿Es un reto posible? 

-Hay que convencer a todo el mundo, no solo a los padres, de que la escuela va a en serio. Porque la sociedad que no sea capaz de convertirse en una sociedad del aprendizaje se va a quedar marginada,  va a dificultar el empleo, y va a cambiar el nivel de vida y económico. Hay mucha competencia y hay que saber aprender cada día. Una vez que la sociedad se haya dado cuenta de que la gran generadora de riqueza de las naciones es el talento y que la escuela es generadora de talento, la escuela también se convertirá en el gran motor del desarrollo económico. Y esto se puede hacer en un plazo de tiempo muy corto.

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