Viaje a la Historia a través de las constituciones 

EXTRA VOZ

Álvaro Ballesteros

Teófilo Comunicación pone en el mercado, en un momento de debate sobre la reforma de la carta magna, todos los textos constitucionales que han sido promulgados desde la famosa pepa de 1812

15 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En plena deriva secesionista de Cataluña y ante la posible reforma de la Constitución, José Luis Teófilo, editor, decidió que era el momento idóneo para publicar las constituciones que se han promulgado en España a lo largo de la historia. Porque no solo recogen los derechos fundamentales, la división de poderes o la distribución del territorio, sino que reflejan una pequeña parte de la historia española, y entre todas abarcan cómo se ha ido construyendo el presente. Así que decidió embarcarse en un delicioso proyecto que recoge los siete textos constitucionales, comenzando con la famosa Pepa, la constitución de 1812, y terminando con la Carta Magna de 1978.

Pero la caja en la que se guardan los siete documentos tiene un octavo hueco. De momento, en él ha colocado el editor los estatutos de autonomía de Galicia, el de 1936 y el de 1981, pero José Luis tiene claro qué albergará en un futuro no muy lejano. «Estamos pensando en la reforma que probablemente habrá de la Constitución, y estamos tomando nota de las cajas que vendemos, para posteriormente editar la nueva y enviarlas», explica. 

Teófilo Comunicación no es una empresa de comunicación y edición de libros al uso. «Tenemos un objetivo, ser los mejores empaquetadores y envolvedores del país». Es decir, el objetivo no es solo el contenido, sino el continente. «Queremos crear objetos cuya primera impresión sea el objeto en sí, y después los contenidos». Las siete constituciones españolas, cinco del siglo XIX y dos del siglo XX, se han publicado en pequeño tamaño, con el texto íntegro y una cuidada edición. Cada una tiene una tipografía diferente, enmarcada en su época, y se han ilustrado con imágenes que alberga el Congreso y una detallada elaboración. «En un inicio pensamos en una caja blanca, y al final decidimos cambiarlo todo y darle colorido para que al primer impacto ya llame la atención», explica. 

La edición es uno de los atractivos de este proyecto, pero también los contenidos. Teófilo se limitó a las constituciones promulgadas. En ellas se encuentra la forma de entender los derechos y las sociedades de la época. Auténticas joyas con artículos curiosos. Como el 13 de la constitución de 1812, la Pepa, «el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación», reza. O el artículo 6, «el amor de la patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, y así mismo el ser justos y benéficos». O la de la segunda República, sin religión oficial, con el poder emanando del pueblo o la supresión de cualquier privilegio por cuestión de sexo, clase social, creencias religiosas o políticas. 

De momento la empresa prevé editar tres mil ejemplares para Galicia, pero el objetivo es llegar a toda España, editando en cada una de las comunidades sus respectivos estatutos. Y en un futuro no muy lejano, incluir la reforma de la Carta Magna actual, «estamos hablando de que tiene casi 40 años, el mundo es distinto, hay partidos que piden que se queden fuera del sistema el Senado, o las diputaciones... Quizás ha llegado el momento de revisar el sistema», explica Teófilo.

Junto con los ocho pequeños libros se incluye un prólogo conjunto en el que se explica cómo las distintas constituciones han ido variando e introduciendo nuevos derechos y libertades. Pero como ocurre con la historia misma, hay avances pero también retrocesos. Si bien es cierto que la de 1812 inicia la idea de que el poder no puede ser limitado sino responder a la voluntad general de la nación, la de  1876, por ejemplo, vuelve a fortalecer el poder de la corona. En la de 1845, de corte conservador, solo podían ser elegidos senadores los españoles con al menos 30 años y que perteneciesen a determinadas clases. Embajadores, obispos, arzobispos o grandes de España entre otros. Y además debían presentar una renta mínima de 30.000 reales. Eso sí, el cargo era vitalicio. Poco recoge este texto de los derechos de los ciudadanos. Otra constitución que estableció nuevos derechos y evolucionó radicalmente es la de la segunda República. Recoge en su artículo 27 que no podrá haber ninguna separación en los cementerios por motivos religiosos, ya que todos deberán ser civiles. También defiende la libertad de prensa «no podrá decretarse la suspensión de ningún periódico, salvo por sentencia firme»; se recoge el derecho a reunirse pacíficamente; e incluso en su artículo 47 explica que se regularán indemnizaciones para los campesinos por la pérdida de las cosechas. 

En resumen, ocho pequeños pero esenciales libros ?las siete constituciones y los estatutos? que albergan grandes ideas, algunas ya superadas, y otras a las que convendría echar un vistazo en esta época convulsa en la que no todos los derechos y libertades se han ido fortaleciendo.