Saque dinero y (de paso) pague al banco hasta dos veces

EXTRA VOZ

Banco Popular

La gran banca cobrará desde otoño una comisión fija a sus no cientes por retirar efectivo de sus máquinas, algo inédito en Europa, pero consentido por las autoridades del país. ¿Qué hacer para evitarlo?

09 ago 2015 . Actualizado a las 10:12 h.

En el tiempo que tarda usted en leer el suplemento Extra Voz (pongamos una hora), de los cajeros automáticos españoles se habrán retirado unos 12 millones de euros. Casi sin querer. Las máquinas expendedoras de dinero, situadas en oficinas bancarias, y en supermercados, y en centros comerciales y hasta en estadios de fútbol o en restaurantes de carretera, forman parte del paisaje. Con esos instrumentos comenzó hace poco menos de 50 años la mecanización de otros servicios de pago, prescindiendo de personas físicas, de empleados a los que remunerar: peajes automáticos en las autopistas, pago en tiendas y gasolineras... Sacar dinero es algo corriente, como comprar el pan, subir al bus o llevar a los críos al colegio. Y dependiendo del tipo de tarjeta que tenga, y de lo previsto por su banco, ese cajero le puede cobrar una comisión por retirada. Hasta aquí, lo sabido. La novedad es que esa vía está a punto de generalizarse con una tasa extra que la banca implantará a partir de otoño, salvo que la presión ciudadana logre lo contrario (y hay mucha presión). Y a nadie, por subir al bus, llevar a sus hijos al cole o comprar el pan le cobran por duplicado. Aquí está la controversia.

Por partes. Abrió la veda Caixabank, que es la entidad que más negocio bancario tiene en España, y la que dispone de una red más extensa de cajeros. A inicios de año anunció que cobrará a sus no clientes en España un precio fijo, 2 euros, por usar sus máquinas. Y así lo ha hecho. Nada impide que un banco decida crear una comisión; es su responsabilidad. Está en su derecho, por ley, cobrar por servicios prestados (y hay comisiones de todo pelaje, perfectamente legales). Lo que no se permite es que el consumidor tenga que pagar dos veces. Y es lo que ha empezado a suceder: Caixabank cobra 2 euros al cliente, y luego a este su propio banco (que es de 4B, por ejemplo) le pasa otro por usar una red ajena (Servired). Y es lo que está provocando un enfado monumental. Asociaciones de consumidores como Adicae o Facua han remitido denuncias al Banco de España, a la CNMV y a Competencia. Tampoco falta, como suele suceder en esta sociedad enganchada a la Red, la típica petición en Change.org, que ya tiene (datos de este viernes) 190.000 firmas.

Esa tasa fija a sus no clientes inaugurada ya por el banco de Isidro Fainé ?un hombre con una enorme influencia en el sector? la copiarán a partir de septiembre u octubre (no han facilitado la fecha) Santander y BBVA. Esto quiere decir que la mitad de la red de España, y un tercio de la gallega (aquí Abanca tiene más peso), tendrá un coste.

La decisión presenta aún varias incógnitas. De entrada, ¿qué harán los competidores? Teniendo en cuenta estos precedentes, todo apunta a que el resto del sector terminará copiando a sus mayores, porque, como apuntaba esta semana un directivo de oficina, ¿quién va a dejar que use todo el mundo su red gratis? Coincide todo esto (¿casualidad?) con un repunte en la retirada de efectivo, después de cuatro años de caída de este negocio. Cada día se realizan en España 2,3 millones de operaciones en esa red externa. Es posible que usted mismo, lector, haya hecho ya alguna hoy.

¿A qué responde esta medida? El interrogante se despeja dependiendo del lado al que se pregunte. Los consumidores tienen claro que obedece a un afán recaudatorio de los bancos en un momento en el que aún flojean sus balances, aunque los beneficios de enero a junio digan lo contrario: casi 8.000 millones ganaron los seis mayores grupos, tras cobrar 9.100 millones en comisiones.

EL TRIPLE ARGUMENTO

Los bancos replican con varios argumentos. Principalmente, es una medida de defensa frente a entidades con una red escasa y que han hecho carrera entre los clientes con el lema de comisiones cero. Más claro: ING y Evo Banco. El primero, por cierto, reveló esta semana sus cifras: en medio año ha ganado 110.000 usuarios, un 3,5 %. No parece casual la ofensiva.

Hay, además, otro argumento del sector: la lucha contra gigantes como Google o Amazon, que se están convirtiendo en una amenaza para la banca por sus sistemas de pago. No es descartable que terminen usando cajeros para sus propios servicios, y los bancos no quieren ofrecerles ese servicio gratis.

Tercer dato que ofrece la banca: los costes. La renovación de la red es algo prácticamente constante, por los avances tecnológicos, y esa modernización supone invertir. Este argumento se lo cuestionan algunos con esta pregunta: ¿cuánto se ha ahorrado el sector en personal gracias a la mecanización?

Ahora bien, ¿es legal todo esto? Sí, y no. Sí se puede cobrar a los no clientes por un servicio, pero no dos veces, como está sucediendo, y como acaba de recordar el Banco de España; pero este aviso no ha pasado de ahí. No ha aclarado cuál de las dos comisiones se puede cobrar. «La vaguedad del supervisor da vía libre a que los bancos cobren en una sola comisión lo que ahora quieren imponer con dos», lamentan en Adicae. Tampoco parece muy limpio que el sector plantee una tasa igual, 2 euros, por operación; semeja una especie de concertación de precios en la sombra y eso es lo que ya está estudiando Competencia. Y a este organismo no le suelen doler prendas a la hora de imponer multas.

Con estos argumentos, el siguiente interrogante es fácil: ¿qué hacer como consumidor? Si no hay vuelta atrás, los clientes tendrán que ceñirse a la red de su entidad si no quieren pagar por un servicio que hasta la fecha en prácticamente gratuito. Y eso, claramente, beneficia a los grandes bancos, porque son los que cuentan con una mayor red en toda España. Es, sin duda, una nueva maniobra para captar clientes después de lo sucedido en los últimos cinco años. España ha sido (detrás de Grecia) el país de la UE que ha registrado una mayor concentración bancaria, esto es, más negocio en manos de cinco grupos financieros. Antes la crisis ese quinteto tenía apenas el 40 %; ahora va camino del 60 %. No hay precedente.

En Galicia, el 66 % de la red en otoño seguirá sin cambios. Será así salvo que los dos grandes operadores de la comunidad, Abanca (un tercio de todos los cajeros) y Pastor decidan lo contrario. El primero dice descartarlo, pero seguirá atento a lo que haga el sector. Abanca ya cobra a sus clientes por usar cajeros no propios, la comisión convencional hasta la fecha. El Popular (la matriz del Pastor) lo está estudiando y posiblemente tome una decisión en otoño, como el Sabadell Gallego, el quinto mayor operador en la comunidad. Bankia y Bankinter lo descartan, su presencia en Galicia es menor; otra cosa es que sirvan de contrapeso y su negativa les ayude a ganar clientes. Al final, puede convertirse en un arma de doble filo para este potente negocio.