La flota gallega de recreo, sin contar las lanchas y botes de menos de 2,5 metros de eslora, suma 28.000 embarcaciones matriculadas en la lista séptima, cerca de un 13 % de las 220.000 inscritas en españa
05 jun 2015 . Actualizado a las 13:39 h.Como corresponde a una comunidad tradicionalmente marinera, asentada sobre una costa de 1.500 kilómetros de extensión, la flota recreativa gallega es una de las más importantes de España, con la balear y la catalana. A pesar de la crisis, las nuevas matriculaciones entre el 2009 y el 2011 se han mantenido en torno al 8,5 % del total de las registradas en España. Los barcos destinados a este uso se inscriben en la lista séptima del registro oficial de buques. La flota actual de esa lista en las cinco capitanías marítimas gallegas alcanza las 28.051 embarcaciones, cerca del 13 % de las 220.000 inscritas en el conjunto de España. Entre ellas no se cuentan las innumerables lanchas de menos de 2,5 menos de eslora, que no están obligadas al registro, ni los artefactos deportivos o recreativos como canoas, kayaks, tablas de vela o patinetes de playa, también exentos de ese requisito.
La afición al mar permanece viva entre los gallegos, pese a las dificultades derivadas de la recesión, de un sistema impositivo menos favorable al fomento de la navegación que los que disfrutan otras naciones de Europa y de una concepción especulativa de los amarres. Si no fuera por estos factores, según confiesan instructores y titulados, navegar dejaría de ser una actividad cara.
Tasas
El primer paso para lanzarse al mar, que es el examen teórico, no resulta excesivamente gravoso. Las pruebas pueden prepararse por libre, aunque ahora mismo existe la dificultad del cambio normativo, que ha dejado anticuados los libros de texto más recientes. Las escuelas ofrecen cursos teóricos por precios que oscilan entre los cien y los doscientos euros para el PNB y entre los doscientos y los trescientos euros para el PER, aunque en estos tiempos todo es negociable. El PER es necesario para aspirar a patrón de yate, y a partir de este título se asciende al de capitán de yate.
Las tasas de matrícula son de 28,60 euros para patrón de moto náutica; 29,45 euros para el PNB; 37,91 euros para el PER; 53,11 para patrón de yate y 64,45 para capitán de yate. A ello hay que añadir el coste del examen psicotécnico, que ha de realizarse en los mismos centros que lo hacen para el carné de conducir; el precio oscila entre los 30 y los 60 euros.
Tras el examen teórico vienen las prácticas, y esas sí que hay que realizarlas en una escuela homologada. Las cuatro horas de prácticas para la licencia de navegación, que no precisa examen, se pueden realizar por menos de cien euros. Las de seguridad y navegación para el PNB, de 8 horas, cuestan en torno a los cien euros; el curso de radio, otro tanto, y la ampliación a vela, de 16 horas, entre los 150 y los 200 euros. Estas últimas son válidas para el resto de titulaciones superiores. En el caso del PER, las prácticas de navegación, de 16 horas, vienen costando unos 200 euros, y el curso de radiooperador, de otras 16 horas, entre 150 y 180 euros. Este último no debe repetirse si se opta a titulaciones superiores. Si se quieren ampliar las atribuciones del título de PER para manejar barcos de hasta 24 metros de eslora y poder cruzar entre Baleares y la Península, la práctica de travesía de 24 horas se puede conseguir por 200 euros. Para los títulos de patrón de yate y capitán de yate, las prácticas de navegación cuestan entre los 350 y los 500 euros, según las escuelas y la calidad de los barcos.
Dice el chiste que el armador de recreo vive dos días felices, el de comprar el barco y el de venderlo. Pero no tiene por qué ser así. Muchos titulados quieren disponer de su tarjeta para poder alquilar una embarcación en vacaciones, un negocio disponible en la mayoría de los destinos turísticos costeros. También es frecuente la compra compartida entre amigos, que se turnan para utilizar la embarcación. Quienes van al mar, en barco propio, alquilado o prestado, acceden a un nuevo mundo (aunque sea su propio país visto desde fuera), a otro idioma, a otra cultura de los que estaban privados. Y estos dones del que navega no tienen precio.