En la Moncloa, los recortes los aplica Viri

Elvira Fernández Balboa, la esposa de Mariano Rajoy, acaba de cumplir 50 años. Cuando el líder del PP  llegó a la presidencia, dejó su trabajo en Telefónica. Desde entonces, ha reducido un 30 % los gastos de la Moncloa


Elvira Fernández Balboa. A una gran mayoría de españoles, el nombre de esta mujer que acaba de cumplir 50 años el pasado día 27 no les dice nada. Pocos saben que Viri, como la llaman sus familiares y amigos, lleva casi tres años y medio residiendo en la Moncloa porque es la esposa del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La discreción, y cierta timidez, son algunos de los rasgos que han definido siempre a esta gallega nacida en Pontevedra en 1967. Desde que en diciembre de 1996 contrajo matrimonio con el entonces ministro de Administraciones Públicas del Gobierno de Aznar, Viri ha rehuido siempre las cámaras y el contacto con la prensa y ha optado por permanecer siempre en un segundo plano en las escasas ocasiones en las que acompaña a su marido a un acto oficial. Esa aversión al protagonismo no implica, sin embargo, que asuma el papel de mujer florero siempre a la sombra de su marido. Todo lo contrario. Viri manda. Y mucho. No solo en la pareja que forma con Rajoy, sino también en la mastodóntica organización de un complejo como el de la Moncloa, cuya administración y contabilidad ha revolucionado desde que un 15 de enero del 2012 el matrimonio accediera, muy a su pesar, a abandonar su domicilio y trasladarse a la residencia oficial del presidente del Gobierno.

Dicen quienes la conocen desde mucho antes de que en 1992 comenzara su relación con Rajoy, que Viri es una mujer inteligente y lista, cualidades que no siempre van unidas, además de un poco seria con quien no goza de su confianza. Luis, el hermano del hoy presidente del Gobierno, fallecido en marzo del 2014, fue quien los presentó en el bar La Luna de Sanxenxo, tal y como relata el propio Rajoy, aunque otras versiones aseguran que fue en el Pub Universo, de Pontevedra.  Cuatro años después de un noviazgo discreto, como corresponde a dos miembros de familias normales, que diría Rajoy, siguieron la primera parte del consejo que Fraga le dio en su día  al líder del PP. «Cásese y aprenda gallego», le dijo. Lo segundo, todavía no lo ha hecho.

Viri es la mayor de tres hermanos. Sus padres, ambos nacidos en Sanxenxo, tenían un negocio de suministro de construcción que Manuel, el padre, montó junto a su cuñado Elisardo: Saneamientos Balboa. La esposa de Rajoy, economista licenciada en la Universidad de Santiago, trabajaba en Telefónica. Y, prudente, no pidió la excedencia que ahora disfruta hasta el año 2011. Antes, en 1995, cuado se trasladó a Madrid junto a su esposo, trabajó en el departamento financiero de Antena 3.

Llegó a la Moncloa sin hacer ruido y sin realizar ninguna reforma, más allá de dar una capa de pintura y cambiar algunos de los muebles y cuadros de Patrimonio Nacional por otros de la misma procedencia. Pero su afán y su obsesión desde entonces, y en esto se parece a su marido, ha sido recortar el presupuesto. Hasta un 30% de reducción del gasto ha conseguido por ahora. Su fórmula es buscar el mejor precio en los proveedores, por lo que es habitual ver caminos de reparto de Mercadona en la Moncloa. También ha cambiado las flores, que necesitan reponerse con asiduidad, por plantas de larga duración. Ha puesto fin también a la costumbre de encargar el cátering de los actos oficiales a una empresa externa. Ahora lo realice el propio personal de cocina que trabaja en el palacio. Y hasta ha dejado las suscripciones a los periódicos en un solo ejemplar por medio, en lugar de los cuatro que se compraban hasta que ella llegó. Lo que está por ver es si a partir del 2016 tendrá o no otros cuatro años para seguir recortando.

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