Lo único que hace que los sistemas de encriptado que protegen los datos de un ciudadano medio no sean vulnerados es que el botín no resultaría rentable. Pero hay una manera de que sea imposible. El profesor de la Universidad de Vigo Marcos curty tiene la fórmula: criptografía cuántica. Y es referencia desde Galicia
12 abr 2015 . Actualizado a las 15:13 h.Ni huellas digitales para desbloquear teléfonos ni códigos de encriptado interminables ni, desde luego, sencillas contraseñas para proteger nuestro correo electrónico. El principal problema no es proteger las terminales que utilizamos a diario, como móviles o un ordenador personal, sino la información que se envía desde estos. Cuando autorizamos una transferencia desde una aplicación móvil la información que se transmite está protegida, encriptada.
«El problema es que los métodos actuales no son seguros», explica el profesor de la Universidad de Vigo Marcos Curty, experto mundial en criptografía cuántica. ¿Criptografía qué? «La criptografía cuántica proporciona seguridad absoluta para las comunicaciones. No puede ser vulnerada. Es imposible. Ni siquiera por un atacante que dispusiese de toda la capacidad computacional del Universo», explica Curty.
No esperen encontrar en su despacho de la Universidad de Vigo, desde donde participa en grupos de investigación internacionales punteros, complejos aparatos. Su trabajo consiste en demostrar simplemente que es posible. Y lo es. Sus cálculos lo demuestran. Esas son las herramientas de su trabajo, que le ha valido publicaciones en prestigiosas revistas como Nature.
Durante años, desde la invención de la criptografía y su uso rudimentario, aunque complejo, como la famosa máquina enigma que permitió las comunicaciones cifradas en la Segunda Guerra Mundial, se han creado algoritmos cada vez más complejos, acorde con una mayor complejidad también del mundo moderno.
«En este momento hay un problema de seguridad. Se ha visto con las revelaciones de Edward Snowden. Y los principales problemas de seguridad, de hecho, son los que no se ven, porque simplemente no son detectados. Los métodos actuales no son seguros. Lo son solo hasta cierto punto: depende de cuántos recursos quiera dedicar a ello las personas que quieren romper el sistema. Si alguien quiere romper el sistema de seguridad de mi cuenta bancaria necesitará un sistema que le cueste mucho más que el beneficio que pueda obtener de mi cuenta. Sin embargo, si en mi cuenta hubiese muchísimo dinero es posible que le compensase». ¿Es decir, que no hackean nuestros datos porque no les es rentable? «Sí, no lo hacen porque no resulta rentable», asiente Curty. «No es un problema de que no sean seguros ahora, sino que es un problema de que no se pueden hacer seguros con los sistemas y técnicas que se están empleando hasta ahora».
¿Y qué hacemos entonces? Como dice el profesor Marcos Curty, nosotros, el común de los mortales, nada. Pero, ¿y los gobiernos, bancos o grandes corporaciones que atesoran un botín lo suficientemente suculento como para que sí se dediquen ingentes cantidades de recursos económicos para atacarlos?
«La criptografía cuántica puede demostrar que hay sistemas cien por cien seguros. No depende de la capacidad de los recursos de un adversario. Independientemente de que tenga toda la capacidad computacional que le permita el universo. No se puede romper. Imposible». Tiempo infinito y tecnología infinita y aun así no se podría. Difícil de comprender cuando se está acostumbrado a la percepción de la física clásica, pero la física cuántica es otra cosa.
La confidencialidad con la que está obligado a manifestarse le impide ser excesivamente concreto. Pero estos sistemas ya existen, concede, pero son caros. «Muchas empresas de comunicaciones tienen prototipos. Algunos de ellos ya están en el mercado. Por ejemplo, hay una empresa en Ginebra que ya opera. Sus clientes, obviamente, son confidenciales, pero hay entidades bancarias suizas... No es cuestión del futuro, ya existen».