Merkel, una vida de película

La han catalogado como la mujer más poderosa del mundo y sus decisiones han regido, en cierto modo, el destino de Europa en los últimos años. Pero pocos saben que la hija de un estricto pastor luterano fue okupa y trabajó como camarera, o que  misteriosamente decidió mantener el apellido de su primer marido


En el libro «La madrina», publicado en el 2012 por Gertrud Höler, la autora desvelaba que la canciller alemana disfruta cocinando sopa de patata y ganso con ciruelas pasas. En esa misma publicación se abrían las puertas al público del pasado más alegre y desenfadado de Ángela Merkel, vivido durante su juventud. Así supimos que había sido okupa en un edificio de apartamentos de la Alemania comunista y también que había trabajado de camarera, una información que muchos pudieron completar con la publicación en las redes de unas fotografías en las que la líder paseaba desnuda por la playa con unas amigas. 

Otro de los detalles de la biografía de Merkel no demasiado conocido es su ascendencia inmigrante, concretamente polaca. Lo confirma una biografía de Merkel publicada por Hofmann und Campe, que desveló que su abuelo Ludwig Kazmierczak provenía de la provincia de Posen y que en 1930 la familia de la canciller convirtió el apellido al alemán a Kasner. La canciller alemana es la mayor de los tres hijos de un pastor protestante que murió en septiembre de 2011. Esta pérdida fue muy importante para Merkel, que en aquel momento dejó todos sus compromisos de campaña para poder despedirse de él.

la religión

La infancia de Ángela Merkel estuvo marcada por la religión. Creció en Templin, cerca de Berlín, en la región de Brandemburgo, y poco a poco se fue integrando y participando de forma activa en las actividades de la parroquia. Más tarde ella confesaría lo difícil que fue para ella esa época por el entorno hostil con el que se encontraron sus fuertes convicciones religiosas, que todavía siguen en pie. «La religión es la base sobre la que yo y muchos otros contemplamos la sacrosanta dignidad del ser humano. Nos vemos como la creación de Dios y eso guía nuestras acciones políticas», declaraba Merkel en un texto recogido en la biografía de Höler, al que añadía, además que Dios le facilita muchas decisiones políticas. 

La vida amorosa de Ángela Merkel también esconde algunas curiosidades, se casó muy joven, en 1977, con un estudiante de Física, Ulrich Merkel, a quien conoció durante un viaje a Moscú y Leningrado. Pero su matrimonio duró poco, tan solo cuatro años. Más tarde la canciller confesaría que se casó «porque todo el mundo se casaba» y que no fue al matrimonio con la suficiente madurez. 

Lo que se desconoce es por qué después de su segundo matrimonio, con su actual marido, Joachim Sauer, siguió manteniendo el apellido Merkel. Según algunas fuentes, lo hizo porque el significado literal de Frau Sauer sería algo así como «señora cabreada». En cualquier caso, lo que sí dejó claro es que esperó varios años para pasar por el altar por segunda vez por el temor de que la tacharan de oportunista. «No quería facilitar un segundo divorcio. Además, en ningún caso quería que se dijera ?ésta se casa, porque está en la CDU (Unión Cristianodemócrata) y si no, no podrá ser ministra?», confesaba.

Los perfiles de Merkel en las diferentes biografías que hay en el mercado son muy diferentes. Nadie deja claro qué hay detrás de esos fríos ojos azules. Para Gertrud  Höler, una mujer  que «no tiene ideología» y que no se fía de nadie. Otros, sin embargo, aseguran que en el trato cercano es divertida y amable. No se ponen de acuerdo ni siquiera en lo que Merkel hizo el día en que cayó el muro de Berlín. Dicen que aseguró en un diario alemán que lo celebró «en casa de unos desconocidos con una lata de cerveza», mientras que al periodista que la entrevistó para el New York Times le confesó: «Llamé a mi madre para recordarle el pacto que hicimos: iríamos al hotel Kempinskin a comer ostras».

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